Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom

En “Así se manipula al consumidor”, de Martin Lindstrom, te explican de forma muy gráfica cómo las empresas consiguen lavarnos el cerebro y que compremos sus marcas

En “Así se manipula al consumidor”, su autor descorre las cortinas y sirve una trepidante exposición de cómo publicistas y empresas nos hacen creer que nos sentiremos despojados, estúpidos y unos parias a no ser que compremos el nuevo modelo de iPad o la nueva marca de desodorante o esa marca de cochecito cuyo precio es igual al alquiler mensual de nuestro estudio. Igual que hago yo en mi documental, él pretende exponer todo lo que sucede en las profundidades del marketing y la publicidad. Sólo que él cuenta con una clara ventaja: forma parte de este mundillo. Martin nos lleva a salas de reuniones de todo el mundo. Habla con directivos de publicidad y marketing y personas del sector. Comparte batallitas sensacionales, entre ellas algunas propias.

Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom
Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom

A continuación, del libro “Así se manipula al consumidor”, puedes leer parte del Capítulo 4 “Cómpralo y echa un polvo”. Todo el libro es igual de apasionante.

Rocíate y vendrán

¿Cómo sé que los hombres piensan en el sexo 32 veces al día? Porque hablé con David Cousino, respetado directivo de Unilever y experto en el conocimiento del consumidor y el mercado, que compartió conmigo esta información y muchos otros sorprendentes descubrimientos del equipo de investigación interno de Unilever como resultado de la preparación del lanzamiento de lo que se convertiría en una marca multimillonaria: Axe.

Axe es una línea de productos de cuidado personal para hombre que incluye desodorantes corporales en espray, barra y bola; champús, y geles de ducha con nombres como Apollo, Kilo, Phoenix, Tsunami y Voodoo. Lanzada en Estados Unidos en 2002, Axe es famosa en los círculos de marketing por la astuta forma en que posicionó sus productos como auténticas feromonas embotelladas; pociones mágicas que podían transformar al feo más grasiento, flaco y propenso al acné, en un imán para el sexo, seguro de sí mismo, guapísimo y escultural. La historia entre bastidores de cómo Unilever creó esta ahora legendaria campaña de Axe no es una mera demostración del poder del sexo en la publicidad, sino también un ejemplo fascinante de cómo las empresas y los vendedores investigan con todo detalle lo más profundo de nuestras psiques (nuestras esperanzas, sueños e ilusiones) para elaborar campañas provocativas, escandalosamente sexuales y muy exitosas que exceden los límites de la publicidad como la conocemos.

En primer lugar, el equipo de Unilever llevó a cabo a través de la red una amplia y exhaustiva encuesta a 12.000 chicos y hombres de entre 15 y 50 años de todo el mundo: desde Estados Unidos hasta el Reino Unido, México, Sudáfrica, Turquía o Japón. Pero no era una encuesta normal; planteaba a los participantes una serie de preguntas muy personales y, en cierto modo, incómodas, como: «¿Qué estrategia tienes para conquistar a una chica?», «¿Cuándo te sientes realmente inseguro?», «¿Cuándo te rechazó una chica?», «¿Cuál es tu fantasía sexual ideal?» y la mencionada antes: «¿Cuántas veces al día piensas en el sexo?». ¿Por qué Unilever planteó estas preguntas? Cousino, cuyo equipo analizó con posterioridad los resultados país por país, recuerda: «Queríamos identificar las verdades humanas de los hombres. Lo que mueve a los hombres es lo mismo, independientemente de dónde vivan, de dónde hayan nacido o de quiénes sean».

Los resultados fueron, cuanto menos, reveladores (no hay nada como el anonimato de la web para que un tipo lo suelte todo). Puede parecer un estereotipo o una escena de una mala peli porno, pero resulta que la principal fantasía de los hombres es ésta: un chico u hombre ocioso en un jacuzzi rodeado de tres o cuatro mujeres desnudas. Hay una botella de champán cerca, con la espuma cayendo en el jacuzzi. Según estas respuestas y otras, el equipo de Axe advirtió algo: la fantasía masculina suprema no es que una mujer sensual los encuentre irresistibles, ¡sino que varias mujeres sensuales los encuentren irresistibles! Ése fue el gran descubrimiento que pronto se convertiría en la esencia de la campaña de Axe. Cousino explica: «Nos dimos cuenta (o más bien confirmamos…) de que si queríamos que la campaña tuviera éxito, debía hacer hincapié en el tema de las feromonas de la marca». Pero, un momento, estos vendedores aún no habían acabado las investigaciones.

A continuación, con espíritu de camaradería masculina, Cousino y sus colegas de Unilever acompañaron a unos cien varones (se llevaron a cabo estudios idénticos en países europeos, América del Norte y Latinoamérica) de entre 15 y 50 años a bares hasta las tres o las cuatro de la madrugada y, mientras tomaban muchas notas a escondidas, los observaron en acción. Su objetivo era ver cómo estos hombres elegían a mujeres entre la multitud y finalmente las abordaban (para analizar su «juego», por así llamarlo). Tras estudiar de manera minuciosa páginas y páginas de notas y mediante un proceso que en el sector se conoce como «segmentación», el equipo de Unilever aisló seis perfiles psicológicos de animal macho, el usuario potencial de Axe.

El desglose:

El depredador, como Cousino lo describe, encubre su inseguridad tras una fachada de bravucón jactancioso. Conduce un coche de marca, viste ropa sofisticada y está siempre al acecho. Siente poco o ningún respeto por las mujeres, y es muy mentiroso: puede mentir a una mujer sobre su trabajo (cuando, de hecho, está en el paro), sobre dónde vive (por lo general con sus padres), etcétera. El depredador suele tomar como objetivo a mujeres que salen solas, con preferencia a las ebrias, de las que puede aprovecharse. En resumen: el depredador es la peor pesadilla de cualquier mujer (y de su padre).

Talento natural. Se trata del varón inteligente, atlético, con éxito, carismático, seguro de sí mismo por naturaleza; el tipo que los demás hombres quieren tener cerca y que las mujeres encuentran atractivo. Suele conseguir a las mujeres que pretende, aunque nunca con engaños (curiosamente, cuando los investigadores de Axe preguntaron a todos los hombres, descubrieron que en su mayoría no sólo querían ser el tipo con talento natural, sino que muchos creían serlo. Era como una versión sexual del efecto del lago Wobegon).

El tipo matrimonio, es exactamente eso: dulce, confiado, respetuoso y seguro de sí mismo. Es el tipo que una mujer quiere presentarle a su madre (a pesar de lo que digan las mujeres solteras, según el estudio de Unilever «el tipo matrimonio» constituye un segmento bastante amplio de la población masculina joven).

El eterno amigo. No hay peor golpe de gracia para un joven enamorado que oír las palabras: «Lo siento, pero… me gustas como un hermano. ¿No podemos ser sólo amigos?». Sin crueldad, Cousino destaca: «Los ves deshincharse ante ti». No es extraño que bastantes homosexuales (y los gais que no han salido del armario) aparecieran en esta categoría.

El principiante inseguro. Estos pobres jóvenes no tienen la menor idea de cómo hacer para acercarse a las mujeres. Junto con «el tipo matrimonio» y los de talento natural, Estados Unidos cuenta con una gran cantidad de principiantes inseguros. Irónicamente, en apariencia recuerdan al depredador, porque cuando se acercan a las mujeres se comportan de manera que las incomodan, pero sus motivos son honestos y no engañosos.

El principiante entusiasta. Estos jóvenes tampoco tienen la menor idea de lo que hacen, pero transmiten entusiasmo más que repulsión. Puede que no triunfen, pero nadie les dirá que no se han esforzado.

De modo que, una vez que los investigadores de Axe hubieron aislado estos seis segmentos, ¿qué hicieron con la información? El primer paso fue averiguar cuál de los seis tipos de hombre era su mejor objetivo. Decidieron que la elección más evidente era la del principiante inseguro, seguido del principiante entusiasta y del talento natural. ¿Por qué? Pues bien, los vendedores concluyeron que a los dos primeros segmentos, por su falta de autoestima y experiencia, resultaría fácil convencerlos de que Axe sería la clave para mejorar su éxito con las mujeres; se rociarían para aumentar su autoconfianza. Por el contrario, los tipos con talento natural no necesitaban dosis de autoconfianza, pero se les podría convencer de que utilizasen Axe como toque final antes de salir. Lo cual no tenía nada que ver con los depredadores, por ejemplo, de los que los vendedores sabían que jamás creerían necesitar ese producto, ni otra cosa para triunfar con las mujeres que su sex appeal.

Por lo tanto, con el principiante inseguro como principal objetivo, Axe se presentó con una serie de anuncios televisivos de treinta segundos que explotaban lo que su investigación había revelado como la fantasía masculina suprema: ser irresistible no sólo ante una, sino ante varias mujeres sensuales. Estos anuncios se convirtieron en una genialidad del marketing. En una publicidad de treinta segundos, un ejército de amazonas en bikini, atraídas por el irresistible perfume, asalta una playa vacía para rodear y seducir a un joven escuálido e indefenso que utiliza Axe. En otro, un joven desnudo y lleno de jabón se está duchando cuando, de repente, el suelo del baño se agrieta y cae (aún desnudo y lleno de jabón) en un sótano repleto de jóvenes mujeres ligeras de ropa, que empiezan a dar brincos y a hacer movimientos de caderas tan lascivos que provocarían a una estrella del porno.

En otro menos que sutil anuncio de Axe, una mujer dice: «Nadie quiere jugar con material sucio», antes de proceder, con la ayuda de una asistenta («Mónica, ¿puedes ayudarme con estas bolas sucias?»), a limpiar y acariciar dos bolas blancas de golf con sus muy cuidadas manos. En otro, en el que un par de universitarias arrastran y meten a un intelectual presumido en lo que es, en apariencia, un tocador, la sugerente promesa es: «Si lo rocías, vendrán». Y hay más: a un grupo de mujeres jóvenes les alcanza con una profunda inhalación el olor de un hombre Axe cercano para, de inmediato, sentirse obligadas a darle sus números de móvil; en otro, un hombre se rocía con el espray corporal Dark Temptation de Axe, que de inmediato lo transforma en un trozo de chocolate de tamaño natural, que un grupo de fogosas mujeres de la calle mordisquea provocativamente durante el resto de la publicidad de treinta segundos. El mensaje de estos anuncios no puede ser más claro: utiliza Axe y echa un polvo. Varias veces y con distintas mujeres.

La campaña fue un éxito inmediato y, rápidamente, Axe se convirtió en la marca número uno del sector de antitranspirantes-desodorantes masculinos, lo cual en 2006 aportó a Unilever 71 millones de dólares en ventas (50 millones de dólares más que su principal rival, Tag), y en 2007, 186 millones de dólares (excluyendo las ventas de Walmart), esto supone un incremento del 14 por ciento; a años luz de su rival más cercano. Es más, las ventas de otros productos de la marca también se dispararon, porque los espráis corporales suelen utilizarse como «fragancia de prueba» y, si un joven simpatiza con una marca, es más posible que compre otros productos de la misma empresa (lo que los del sector denominamos el «efecto halo»). Además, Axe había alcanzado fama mundial por sus anuncios audaces, que fueron calificados de distintas maneras: divertidos, brillantes, ofensivos o escandalosamente sexistas. En cualquier caso, fue publicidad gratuita y funcionó.

No obstante, el inmediato éxito de la marca pronto se volvió en su contra. El problema fue que los anuncios habían funcionado demasiado bien convenciendo a los principiantes inseguros y a los principiantes entusiastas de que compraran el producto. En todas partes, presumidos y estúpidos compraban grandes cantidades de Axe y esto dañaba la imagen de la marca. A la larga (por lo menos en Estados Unidos), para la mayoría de los estudiantes de instituto y universidad, Axe se había convertido en la marca de los perdedores patéticos, y no es de extrañar que las ventas decayeran.

Entonces, Axe tuvo que enfrentarse a otro gran problema. Los estudiantes de instituto inseguros estaban tan convencidos de que Axe los haría sexualmente atractivos que empezaron a empaparse del producto. A fin de cuentas, si Axe = sexo, luego, más Axe = más sexo, ¿no? Según CBC News: «Algunos chicos se empapan de Axe, por lo visto creyendo en los anuncios que muestran a un joven poniéndose desodorante y encontrando de inmediato a una bella mujer». Los estudiantes apestaban tanto a Axe que el fenómeno se convirtió en una distracción en la escuela. En Minnesota, los funcionarios del distrito escolar intentaron incluso prohibirlo, afirmando que «se abusa de este espray para hombres y el hedor del aerosol supone un peligro para los estudiantes y el cuerpo de profesores». El director de una escuela canadiense empezó a confiscar los envases de Axe. Un profesor declaró: «Se lo rocían por la cabeza y el cuello. No se dan cuenta de lo potente que es ese olor […]. No son conscientes de cómo uno se convierte en una maloliente bomba andante, [que es] básicamente lo que son».

En la actualidad, Unilever está reforzando la marca con una serie de vídeos virales más centrados en mostrar a los hombres dónde deben aplicarse Axe. Naturalmente, también están cargados de alusiones sexuales; tras rociar un maniquí, la portavoz le arranca de un tirón el brazo derecho y empieza a azotarse llorando: «¡He sido mala!».

A pesar de estos pequeños tropiezos, el éxito disparatado de la campaña publicitaria de Axe demuestra lo que puede suceder cuando una marca y sus habilidosos vendedores investigan y conectan con nuestras fantasías y deseos sexuales más íntimos y arraigados. Y demuestra que, hoy en día, como siempre, nuestras fantasías y deseos sexuales más arraigados pueden ser uno de los persuasores más potentes que existen.

Aunque se siguen empleando algunas técnicas de marketing ya consolidadas, como la que acabamos de comentar, lo que la mayoría de la gente ignora es que empresas y anunciantes utilizan el sexo de muchas nuevas y engañosas maneras. En este capítulo analizaremos los provocadores resultados de algunos experimentos que llevé a cabo recientemente sobre el sexo en la publicidad, con algunas revelaciones impactantes sobre qué piensan los hombres heterosexuales cuando ven en publicidad cuerpos desnudos de hombres (pista: no es en sus novias) y con qué tipo de hombres las mujeres nunca confesarán tener fantasías (pista: basta con mirar los pósters de nuestras hijas preadolescentes). También examinaremos cómo los papeles cambiantes de hombres y mujeres en nuestra sociedad determinan la forma en que las empresas utilizan el atractivo sexual y la belleza para manipular al hombre del siglo XXI.

Aquí puedes adquirir el libro completo “Así se manipula al consumidor” 

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33 estrategias de la guerra, de Robert Greene

33 estrategias de la guerra es una obra altamente recomendable. Se basa en una analogía entre la estrategia militar y la estrategia aplicada a diversos ámbitos.

Con una marcada influencia de El Arte de la Guerra de Sun Tzu y de las biografías de personajes tales como Napoleón Bonaparte o George Patton, en su 33 estrategias de la guerra, Greene plantea 33 polémicos puntos para comenzar a pensar estratégicamente y no tácticamente. El campo de batalla es la propia carrera profesional.

Las 33 estrategias de la guerra
33 estrategias de la guerra
Primero, en las 33 estrategias de la guerra se establecen reglas fundamentales del pensamiento estratégico a tener en cuenta, de uso permanente:
  • Ver la vida desde un punto de vista realista
  • No juzgar a los demás de acuerdo con lo que dicen, sino con lo que hacen.
  • Depender sólo de uno mismo.
  • No reaccionar con enojo sino con sabiduría.
  • No tratar de imponer su punto de vista a la fuerza.
  • Mantener el ánimo.

A continuación puedes leer el prefacio de ” Las 33 estrategias de la guerra”.

Vivimos en una sociedad que promueve los valores democráticos de ser justos con uno y con todos, la importancia de encajar en un grupo y saber cómo cooperar con los demás. Se nos enseña pronto en la vida que quienes son exteriormente combativos y agresivos pagan un precio social: impopularidad y aislamiento. Estos valores de armonía y cooperación son perpetuados en formas sutiles y no tanto: a través de libros sobre cómo triunfar en la vida; a través del agradable, pacífico exterior que quienes encabezan al mundo presentan a la sociedad; a través de las nociones de corrección que saturan el espacio público. El problema para nosotros es que se nos educa y prepara para la paz, y no se nos prepara en absoluto para lo que enfrentamos en el mundo real: la guerra.

Ciertamente tiempo de milicia tiene el hombre sobre la tierra. JOB 7, 1

Qui desiderat pacem, praeparet bellum. (Quien quiera paz, que se prepare para la guerra.)
VEGECIO, SIGLO IV D.C.

Esta guerra existe en varios niveles. El más obvio es el de nuestros rivales en la parte contraria. El mundo se ha vuelto crecientemente competitivo y malévolo. En la política, los negocios e incluso las artes encaramos adversarios que harán casi cualquier cosa para tener ventaja. Más inquietantes y complejas, sin embargo, son las batallas que sostenemos con quienes supuestamente están de nuestro lado. Hay quienes externamente juegan en equipo y actúan en forma amigable y complaciente, pero nos sabotean tras bastidores y usan al grupo para promover su propia agenda. Otros, más difíciles de detectar, practican sutiles juegos de agresión pasiva, ofreciendo ayuda que nunca llega, infundiendo culpa como un arma secreta. En la superficie todo parece bastante pacífico, pero justo bajo ella cada quien ve únicamente por sí mismo, dinámica que infecta incluso a familias y relaciones. La sociedad puede negar esta realidad y promover un cuadro más apacible, pero nosotros la conocemos y sentimos, en nuestras heridas de guerra.

Y no es que nosotros y nuestros colegas seamos criaturas innobles incapaces de cumplir los ideales de la paz y el desprendimiento, sino que no podemos evitar ser como somos. Poseemos impulsos agresivos imposibles de ignorar o reprimir. En el pasado, los individuos podían esperar que un grupo —el Estado, la familia extensa, una compañía— se hiciera cargo de ellos, pero éste ya no es el caso, y en este mundo desvalido tenemos que pensar primero y principalmente en nosotros y nuestros intereses. Lo que necesitamos no son imposibles e inhumanos ideales de paz y cooperación a los cuales adherirnos, ni la confusión que esto nos provoca, sino conocimientos prácticos sobre cómo abordar el conflicto y las batallas diarias que enfrentamos. Y estos conocimientos no aluden a cómo ser más enérgicos para obtener lo que queremos o para defendernos, sino a cómo ser más racionales y estratégicos en lo tocante al conflicto, canalizando nuestros impulsos agresivos en vez de negarlos o reprimirlos. Si hay un ideal que perseguir, debería ser el del guerrero estratégico, el hombre o la mujer que maneja situaciones y personas difíciles con maniobras hábiles e inteligentes.

[La estrategia] es más que una ciencia: es la aplicación del conocimiento a la vida práctica, el desarrollo de pensamientos capaces de modificar la idea rectora original a la luz de situaciones siempre variables; es el arte de actuar bajo la presión de las más difíciles condiciones.
HELMUTH VON MOLTKE, 1800-1891

Muchos psicólogos y sociólogos han sostenido que es por medio del conflicto que los problemas a menudo se resuelven y las diferencias reales se concilian. Nuestros éxitos y fracasos en la vida pueden atribuirse a lo bien o mal que manejamos los inevitables conflictos que enfrentamos en la sociedad. Las formas comunes en que la gente los maneja —tratar de evitar todo conflicto, reaccionar emocional y violentamente, volverse furtiva y manipuladora— son todas ellas contraproducentes a largo plazo, porque no están bajo un control consciente y racional y suelen empeorar la situación. Los guerreros estratégicos operan de modo muy distinto. Piensan anticipadamente sus metas de largo plazo, deciden qué batallas eludir y cuáles son inevitables, saben cómo controlar y canalizar sus emociones. Cuando se ven obligad@s a pelear, lo hacen en forma indirecta y con maniobras sutiles, de modo que sus manipulaciones son difíciles de rastrear. Es así como pueden mantener el pacífico exterior tan apreciado en estos tiempos políticos.

Este ideal de combatir racionalmente nos viene de la guerra organizada, ámbito en el que el arte de la estrategia se inventó y refinó. En un principio, la guerra no fue en absoluto estratégica. Las batallas entre tribus se libraban en forma brutal, una especie de ritual de violencia en el que los individuos podían ostentar su heroísmo. Pero cuando las tribus se expandieron y evolucionaron en Estados, se hizo más que evidente que la guerra tenía demasiados costos ocultos, que trabarla ciegamente solía conducir al agotamiento y la autodestrucción, aun para el vencedor. De alguna manera las guerras tenían que librarse de un modo más racional.

La palabra “estrategia” procede de la antigua palabra griega strategos, que significa literalmente “el jefe del ejército”. La estrategia era en este sentido el arte del generalato, de la dirección del esfuerzo bélico entero, decidiendo qué formaciones desplegar, en qué terreno combatir, qué maniobras usar para lograr ventaja. Y cuando estos conocimientos progresaron, los jefes militares descubrieron que cuanto más pensaban y planeaban con anticipación, más posibilidades de éxito tenían. Nuevas estrategias podían permitirles derrotar a ejércitos mucho más grandes, como hizo Alejandro Magno en sus victorias sobre los persas. Al enfrentar a adversarios astutos que también recurrían a la estrategia, se desarrolló una presión ascendente: para obtener ventaja, un general tenía que ser aún más estratégico, más indirecto y hábil, que la otra parte. Al paso del tiempo, las artes del generalato se volvieron cada vez más sofisticadas, conforme se inventaban más estrategias.

Aunque la palabra “estrategia” es de origen griego, el concepto aparece en todas las culturas, en todos los periodos. Sólidos principios sobre cómo manejar los inevitables accidentes de la guerra, cómo elaborar el plan maestro, cómo organizar mejor al ejército: todo esto puede encontrarse en manuales de guerra desde la antigua China hasta la Europa moderna. El contrataque, la maniobra de flanqueo o envolvimiento y las artes del engaño son comunes a los ejércitos de Genghis Khan, Napoleón y el rey zulú Shaka. En conjunto, estos principios y estrategias indican una suerte de sabiduría militar universal, una serie de patrones adaptables que pueden incrementar las posibilidades de victoria.

En consecuencia, hijo mío, elabora tu estrategia a fin que las recompensas en las justas no esquiven tu puño. La estrategia produce un mejor leñador que la fuerza. Mantiene en curso el navío del piloto cuando el viento sopla sobre la mar azul. Y vence carreras por los aurigas. Un cochero imprudente confía en sus caballos y su carro, y gira en una u otra dirección, sobre la marcha, sin tirar de la rienda a sus corceles. Pero el que sabe triunfar con caballos de menor valía, fija el ojo en el mástil y da más ceñidas vueltas, y mantiene desde el principio, con firme mano, tensas las riendas, mientras observa al puntero.
LA ILÍADA, HOMERO, CIRCA SIGLO IX A.C.

Quizá el mayor estratega de todos sea Sun-tzu, autor del antiguo clásico chino El arte de la guerra. En su libro, escrito probablemente en el siglo IV a.C., pueden hallarse huellas de casi todos los patrones y principios estratégicos desarrollados más tarde en el curso de los siglos. Pero lo que los une, lo que constituye de hecho el arte de la guerra a ojos de Sun-tzu es el ideal de vencer sin derramar sangre. Explotando las debilidades psicológicas del adversario, manipulándolo para que adopte posiciones precarias, induciendo sentimientos de frustración y confusión, un estratega puede lograr que la otra parte se desplome mentalmente antes de rendirse físicamente. De este modo, la victoria puede obtenerse a mucho menor costo. Y el Estado que gana guerras con escasa pérdida de vidas y desperdicio de recursos es el Estado que puede prosperar durante periodos más largos. Ciertamente, la mayoría de las guerras no se dan en forma tan racional, pero las campañas de la historia que han seguido este principio (Escipión el Africano en España, Napoleón en Ulm, T. E. Lawrence en las campañas del desierto de la Primera Guerra Mundial) destacan sobre las demás y representan el ideal a seguir.

La guerra no es un reino aparte divorciado del resto de la sociedad. Es un campo eminentemente humano, colmado de lo mejor y lo peor de nuestra naturaleza. La guerra también refleja tendencias sociales. La evolución hacia estrategias menos convencionales, más sucias —guerra de guerrillas, terrorismo—, responde a una evolución similar en la sociedad, donde casi todo se vale. Las estrategias exitosas en la guerra, ya sea convencional o no convencional, se basan en una psicología imperecedera, y los grandes fracasos militares tienen mucho que enseñarnos sobre la estupidez humana y los límites de la fuerza en cualquier campo. El ideal estratégico en la guerra —ser sumamente racional y guardar el equilibrio emocional, pugnar por vencer con un mínimo de derramamiento de sangre y pérdida de recursos— tiene una aplicación y relevancia infinitas en nuestras batallas diarias.

Imbuidos de los valores de nuestra época, muchos argumentarán que la guerra organizada es inherentemente bárbara, una reliquia del violento pasado del hombre y algo por superar para siempre. Promover las artes de la guerra en el ámbito social, dirán, es interponerse en el camino del progreso y alentar el conflicto y la disensión. ¿No hay ya suficiente de ello en el mundo? Este argumento es muy seductor, pero no del todo razonable. En la sociedad y el mundo en general siempre habrá individuos más agresivos que nosotros empeñados en lograr lo que quieren a todo trance. Debemos estar alertas y saber defendernos de esas personas. Los valores civilizados no se fomentan si nos vemos obligados a rendirnos a los astutos y los fuertes. De hecho, ser pacifistas de cara a esos lobos es fuente de inagotables tragedias.

El yo es amigo del hombre que se domina por su intermedio; pero para un hombre sin dominio de sí, el yo es como un enemigo de guerra.
BHAGAVAD GITA, INDIA, CIRCA SIGLO I D.C

Mahatma Gandhi, quien elevó la no violencia a gran arma para el cambio social, tuvo una meta muy sencilla en las últimas etapas de su vida: librar a la India de los amos británicos que la habían sometido durante siglos. Los británicos eran hábiles gobernantes. Gandhi comprendió que para que la no violencia surtiera efecto, tenía que ser extremadamente estratégica, lo que exigía mucha reflexión y planeación. Llegó incluso a calificar la no violencia como una nueva forma de guerrear. Para promover cualquier valor, aun la paz y el pacifismo, se debe estar dispuesto a pelear y perseguir resultados, no sólo la grata y cálida sensación que la expresión de esas ideas puede brindar. Y desde el momento mismo en que se persiguen resultados, se está en el reino de la estrategia. Guerra y estrategia poseen una lógica inexorable: si quieres o deseas algo, tienes que estar dispuesto y en condiciones de luchar por ello.

Otros aducirán que la guerra y la estrategia son principalmente cuestiones que conciernen a los hombres, en particular a los agresivos o pertenecientes a la élite del poder. El estudio de la guerra y la estrategia, dirán, es una actividad masculina, elitista y represiva, un medio de perpetuación del poder. Este argumento es un disparate peligroso. Al principio, la estrategia fue efectivamente exclusiva de unos cuantos selectos: un general, su estado mayor, el rey, un puñado de cortesanos. A los soldados no se les enseñaba estrategia, porque no les habría ayudado en el campo de batalla. Además, era imprudente armarlos del tipo de conocimientos prácticos que podían servirles para organizar un motín o una rebelión. La era del colonialismo llevó aún más lejos este principio: los pueblos indígenas de las colonias europeas fueron enrolados en los ejércitos occidentales y realizaban gran parte de la labor de vigilancia, pero aun a quienes ascendían a los grados superiores se les privaba rigurosamente de conocimientos de estrategia, considerada demasiado peligrosa para que la aprendieran. Mantener la estrategia y las artes de la guerra como rama del conocimiento especializado es en realidad hacer el juego a las élites y fuerzas represivas, que gustan de dividir y vencer. Si la estrategia es el arte de obtener resultados, o de poner en práctica ideas, se le debería difundir ampliamente, en particular entre las personas a las que tradicionalmente se ha privado de ella, incluidas las mujeres. En la mitología de casi todas las culturas, los grandes dioses de la guerra son mujeres, como Atenea en la antigua Grecia. La falta de interés de una mujer en la estrategia y la guerra no es biológica sino social, y quizá también política.

En vez de repudiar la propagación de la estrategia y de las virtudes de la guerra racional, o de imaginarlas indignas de nosotros, es preferible aceptar su necesidad. Dominar este arte hará más pacífica y productiva tu vida a largo plazo, porque sabrás practicar el juego y ganar sin violencia. Ignorarlo te conduciría a una vida de interminable confusión y derrota.

Aunque es una diosa de la guerra, [a Atenea] no le agrada la batalla, […] sino más bien el arreglo de las disputas y la defensa de la ley por medios pacíficos. No lleva armas en tiempo de paz, y si alguna vez las necesita, se las pide habitualmente a Zeus. Su misericordia es grande. […] Sin embargo, una vez que interviene en la batalla nunca es derrotada, ni siquiera cuando lucha contra Ares mismo, pues domina mejor que él la táctica y la estrategia, y los capitanes prudentes acuden siempre a ella en busca de consejo.
LOS MITOS GRIEGOS, VOL. 1, ROBERT GRAVES, 1955.

Los siguientes son seis ideales fundamentales de las 33 estrategias de la guerra que deberías perseguir para transformarte en guerrero estratégico en la vida diaria.

Ve las cosas como son, no como tus emociones las colorean. En la estrategia debes ver tus reacciones emocionales a los hechos como una especie de enfermedad por curar. El temor te hará sobreestimar al enemigo y actuar demasiado a la defensiva. El enojo y la impaciencia te empujarán a acciones precipitadas que reducirán tus opciones. El exceso de confianza, particularmente como resultado del éxito, te obligará a ir demasiado lejos. El amor y el afecto te cegarán ante las insidiosas maniobras de quienes aparentemente están de tu lado. Aun las más sutiles gradaciones de estas emociones podrían colorear tu manera de ver los hechos. El único remedio es estar consciente de que el brote de la emoción es inevitable, notarlo cuando aparezca y compensarlo. Cuando tengas éxito, sé extremadamente precavido. Cuando te enojes, no emprendas ninguna acción. Cuando tengas miedo, recuerda que exagerarás los peligros que enfrentes. La guerra demanda el máximo de realismo, ver las cosas tal como son. Cuanto más puedas limitar o compensar tus reacciones emocionales, más te acercarás a este ideal.

Juzga a la gente por sus actos. El brillo de la guerra es que ninguna medida de elocuencia o palabrería puede disculpar un fracaso en el campo de batalla. Un general lleva a sus tropas a la derrota, se han perdido vidas, y así es como la historia lo juzgará. Pugna por aplicar esta implacable norma en tu vida diaria, juzgando a la gente por los resultados de sus actos, las acciones que pueden verse y medirse, las maniobras que usó para adquirir poder. Lo que la gente diga de sí misma no importa; dirá lo que sea. Ve lo que ha hecho; los actos no mienten. También puedes aplicar esta lógica a ti mismo. Al analizar una derrota, identifica las cosas que habrías podido hacer de otra manera. La culpa de tus fracasos la tienen tus malas estrategias, no las trampas del contrincante. Eres responsable de lo bueno y malo en tu vida. Como corolario de esto, ve todo lo que hacen los demás como una maniobra estratégica, un intento por conseguir la victoria. Quienes te acusan de desleal, por ejemplo; quienes intentan hacerte sentir culpable y hablan de justicia y moral, tratan de obtener una ventaja en el tablero.

Depende de tus propias armas. En la búsqueda del éxito en la vida, la gente tiende a depender de cosas que parecen simples y fáciles o que han funcionado antes. Esto podría significar acumular riqueza, recursos, un gran número de aliados o la más reciente tecnología y la ventaja que conlleva. Pero esto es ser materialista y mecánico. La verdadera estrategia es psicológica; cuestión de inteligencia, no de fuerza material. Puedes tomar de ti todo en la vida, y por lo general estará en algún lado. Tu riqueza se evaporará, los más recientes artefactos se volverán passés en forma súbita, tus aliados te abandonarán. Pero si tu mente está armada con el arte de la guerra, no habrá poder que te lo pueda quitar. En medio de una crisis, tu mente hallará su camino a la solución correcta. Tener a la mano estrategias superiores dará a tus maniobras una fuerza irresistible. Como dice Sun-tzu, “nuestra invencibilidad depende de nosotros”.

Venera a Atenea, no a Ares. En la mitología de la antigua Grecia, el inmortal más inteligente de todos era la diosa Metis. Para impedir que se burlara de él y lo destruyera, Zeus se casó con ella y luego se la tragó entera, con intención de apropiarse de su sabiduría en el proceso. Pero Metis estaba embarazada de la hija de Zeus, la diosa Atenea, quien nació así de la cabeza de éste. Como correspondía a su linaje, fue bendecida con la astucia de Metis y la mentalidad bélica de Zeus. Los griegos la consideraban la diosa de la guerra estratégica, siendo el ingenioso Odiseo su mortal y acólito favorito. Ares era el rey de la guerra en su forma directa y brutal. Los griegos lo despreciaban y adoraban a Atenea, quien siempre combatía con la mayor inteligencia y sutileza. Tus intereses en la guerra no son la violencia, la brutalidad y la pérdida de vidas y recursos, sino la racionalidad y el pragmatismo que ella misma nos impone, así como el ideal de vencer sin derramar sangre. Las figuras del mundo semejantes a Ares son en realidad muy estúpidas y se descarrían fácilmente. Usando la sabiduría de Atenea, tu meta es volver la violencia y agresión de esos sujetos contra ellos mismos, convirtiendo su brutalidad en la causa de su ruina. Como Atenea, anda siempre un paso adelante, para que tus lances sean más indirectos. Tu meta es combinar filosofía y guerra, sabiduría y batalla, en una mezcla invencible.

Contestóle Atenea, la diosa de ojos de lechuza: “¡Diomedes Tidida […]! No temas a Ares ni a ninguno de los inmortales; tanto te voy a ayudar. Ea, endereza los solípedos caballos a Ares el primero, hiérele de cerca y no respetes al furibundo dios, a ese loco voluble. […]”.A su vez, Diomedes, valiente en el combate, atacó a Ares con la broncínea lanza, y Palas Atenea, apuntándola a la ijada del dios, donde el cinturón le ceñía, le hirió. […]
[Ares] llegó en seguida al alto Olimpo […]: se sentó, con el corazón afligido, al lado de Zeus Cronión, mostró la sangre inmortal que manaba de la herida, y suspirando dijo estas aladas palabras: “¡Padre Zeus! ¿No te indignas al presenciar tan atroces hechos? Siempre los dioses hemos padecido males horribles que recíprocamente nos causamos para complacer a los hombres. […]”.
Mirándole con torva faz, respondió Zeus, que amontona las nubes: “¡Inconstante! No te lamentes, sentado junto a mí, pues me eres más odioso que ningún otro de los dioses del Olimpo. Siempre te han gustado las riñas, luchas y peleas, y tienes el espíritu soberbio, que nunca cede, de tu madre Hera, a quien apenas puedo dominar con mis palabras. […] Pero no permitiré que los dolores te atormenten. […]”. Y mandó a Peón que lo curara.[…]
Hera argiva y Atenea alalcomenia regresaron también al palacio del gran Zeus, cuando Telograron hacer cesar en la matanza a Ares, funesto a los mortales.
LA ILÍADA, HOMERO, CIRCA SIGLO IX A.C.

Elévate sobre el campo de batalla. En la guerra, la estrategia es el arte de dirigir toda las operaciones militares. La táctica es, por su parte, la habilidad de formar al ejército para que combata solo y resuelva las necesidades inmediatas del campo de batalla. En la vida, la mayoría de nosotros somos tácticos, no estrategas. Nos enredamos tanto en nuestros conflictos que sólo podemos pensar en cómo lograr lo que queremos en la batalla que sostenemos en el momento presente. Pensar estratégicamente es difícil y poco natural. Tú podrás creer que eres estratégico, pero es muy probable que seas meramente táctico. Para tener el poder que sólo la estrategia te puede brindar, debes ser capaz de elevarte sobre el campo de batalla, concentrarte en tus objetivos de largo plazo, planear una campaña íntegra y abandonar el modo reactivo en el que tantas batallas en la vida te encierran. Teniendo en mente tus metas generales, te será mucho más fácil decidir cuándo pelear y cuándo retirarte. Eso volverá mucho más sencillas y racionales las decisiones tácticas de la vida diaria. Las personas tácticas son torpes y están fijas en el suelo; los estrategas son ligeros y pueden ver muy lejos.

Espiritualiza tu guerra. Cada día enfrentas batallas: ésta es la realidad de todas las criaturas en su lucha por sobrevivir. Pero tu mayor batalla es contigo mismo: tus debilidades, tus emociones, tu falta de resolución para llevar las cosas hasta su término. Debes declarar una guerra incesante contra ti. Como guerrero en la vida, acepta el combate y el conflicto como medios para ponerte a prueba, mejorar tus habilidades y aumentar tu valor, experiencia y seguridad en ti mismo. En lugar de reprimir tus dudas y temores, debes eliminarlos, trabar batalla con ellos. Tú quieres más desafíos, y por lo tanto incitas más guerra. Estás forjando el espíritu del guerrero, y sólo la práctica constante te llevará ahí.

Contra la guerra puede decirse: que hace estúpido al vencedor, malicioso al vencido. En favor de la guerra: que al producir esos dos efectos, barbariza, y por lo tanto vuelve más natural; es el invierno o periodo de hibernación de la cultura, del que la humanidad emerge más fuerte para el bien y para el mal.
FRIEDRICH NIETZSCHE, 1844-1900.

Sin la guerra, los seres humanos se estancan en la comodidad y la abundancia y pierden la capacidad de grandes pensamientos y sentimientos, se vuelven cínicos y se hunden en la barbarie.
FYODOR DOSTOYEVSKY, 1821-1881.

Las 33 estrategias de la guerra es una destilación de la perdurable sabiduría contenida en las lecciones y principios de la operación militar. Este libro está destinado a armarte de conocimientos prácticos que te brinden infinitas opciones y ventajas frente a los elusivos guerreros que te atacan en tus batallas diarias.

Cada capítulo es una estrategia dirigida a resolver un problema particular con el que te topas a menudo. Tales problemas incluyen luchar con un ejército desmotivado tras de ti; desperdiciar energía peleando en demasiados frentes a la vez; sentirte abrumado por la fricción, la discrepancia entre planes y realidad; meterte en situaciones de las que después no puedes salir. Podrías leer los capítulos que se aplican a un problema particular en un momento dado. Mejor todavía, podrías leer todas las estrategias, asimilarlas y permitir que se conviertan en parte de tu arsenal mental. Aunque tu intención sea evitar una guerra, no sostenerla, muchas de estas estrategias son valiosas para efectos defensivos y para que comprendas qué podría tramar la parte contraria. En cualquier caso, no pretenden ser doctrinas ni fórmulas por repetir, sino apoyos para tu juicio al calor de la batalla, semillas que echen raíces en ti y te ayuden a pensar por ti mismo desarrollando al estratega latente que llevas dentro.

Las 36 estrategias de la guerra de este volumen proceden de los textos y prácticas de los más grandes generales de la historia (Alejandro Magno, Aníbal, Genghis Khan, Napoleón Bonaparte, el zulú Shaka, William Techumseh Sherman, Erwin Rommel, Vo Nguyen Giap), así como de los mayores estrategas (Sun-tzu, Miyamoto Musashi, Carl von Clausewitz, Ardant du Picq, T. E. Lawrence, el coronel John Boyd). Van de las estrategias básicas de la guerra clásica a las estrategias sucias, no convencionales, de los tiempos modernos. El libro se divide en cinco partes: guerra autodirigida (cómo preparar tu mente y espíritu para la batalla); guerra organizacional (cómo estructurar y motivar a tu ejército); guerra defensiva; guerra ofensiva, y guerra no convencional (sucia). Cada capítulo se ilustra con ejemplos históricos, no sólo de la guerra, sino también de la política (Margaret Thatcher), la cultura (Alfred Hitchcock), los deportes (Muhammad Ali) y los negocios (John D. Rockefeller), lo que confirma la íntima conexión entre lo militar y lo social. Estas estrategias pueden aplicarse a contiendas de cualquier escala: guerra organizada, batallas de negocios, política de un grupo e incluso relaciones personales.

La naturaleza decidió que lo que no puede defenderse solo no sea defendido.
RALPH WALDO EMERSON, 1803-1882.

Finalmente, la estrategia es un arte que requiere no sólo una diferente manera de pensar, sino también un enfoque completamente distinto de la vida misma. Con demasiada frecuencia existe un abismo entre nuestras ideas y conocimientos, por un lado, y nuestra experiencia real por el otro. Absorbemos trivia e información que ocupan espacio mental pero no nos llevan a ninguna parte. Leemos libros que nos divierten, pero que tienen poca relevancia para nuestra vida diaria. Tenemos elevadas ideas que no ponemos en práctica. También tenemos muchas y muy ricas experiencias que no analizamos lo suficiente, que no nos inspiran ideas, cuyas lecciones ignoramos. La estrategia requiere un constante contacto entre esos dos reinos. Es conocimiento práctico en su mejor expresión. Los hechos de la vida no significan nada si no reflexionas en ellos a profundidad, y las ideas de los libros son chatas si no tienen ninguna aplicación a la vida tal como tú la vives. En la estrategia, toda la vida es un juego en el que tú participas. Este juego es emocionante, pero también requiere profunda y seria atención. Es mucho lo que está en disputa. Lo que sabes debe traducirse en acción, y la acción en conocimiento. En consecuencia, la estrategia es un desafío para toda la vida, y fuente de constante placer en la superación de dificultades y la resolución de problemas.

En este mundo en el que se juega con dados cargados, un hombre debe poseer temple de hierro, armadura a prueba de los golpes del destino y armas para abrirse camino contra los demás. La vida es una larga batalla; tenemos que luchar a cada paso; y Voltaire dice muy atinadamente que, si triunfamos, será a punta de espada, y que morimos con las armas en la mano.
—Arthur Schopenhauer, Counsels and Maxims, 1851.

Puede adquirir las “33 estrategias de la guerra” en este enlace

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Soltero de oro, cómo serlo o encontrar a la pareja de tu vida

Ser soltero, si te conviertes en un soltero de oro, te permite disfrutar de una vida plena, repleta de grandes posibilidades en las que probablemente ni siquiera te has parado a pensar.

Ser soltero de oro es el arte de vivir una vida plena independientemente de tu estado civil

¿Sientes que no tener pareja es un fracaso?

¿Te sientes inmensamente solo, y crees que eso cambiaría si tuvieras pareja?

¿Estás cansado de encadenar una relación insatisfactoria tras otra?

Como ser un soltero de oro o encontrar a la pareja de tu vida
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Entonces este libro es para ti.

Escrito desde el respeto y la experiencia, te enseña que no es oro todo lo que reluce, y que tener pareja no es tan idílico como tú lo imaginas.

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Ser soltero de oro significa ni más ni menos que ser feliz con uno mismo. Pero si crees que ha llegado el momento de compartir tu vida con alguien, este libro te da las claves necesarias para encontrar pareja desde una posición más sana y alejada del sufrimiento.

Sea cual sea la opción que elijas, este es TU libro.

Aquí puedes ver parte del libro

Biografía del autor

Ángela Covas Riera, nació en Mallorca, España en 1973. Después de formarse en coaching en el 2008, decidió dar un cambio de rumbo a su vida profesional, y cambiar la consultoría IT, a la que se estaba dedicando hasta ese momento, por el coaching. A partir de entonces empezó a construir la vida que realmente quería y acompañar a las personas y empresas en el camino de su propio descubrimiento y en su transformación hacia una realidad más óptima.

Actualmente es coach, empresaria y mamá, y durante dos días a la semana se dedica a escribir. Es coach certificada por la ICF y ASESCO, Graduada en Psicología por la UOC e Ingeniera Técnica en Informática de Gestión.

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Salvar la democracia. Contra las elecciones, de David Van Reybrouck

¿Y si sorteamos a los senadores para salvar la democracia? Las elecciones se han convertido en un obstáculo para la democracia.

El filósofo belga David van Reybrouck explica cómo salvar la democracia  y superar la crisis política  e institucional de confianza de los ciudadanos recurriendo al sorteo ateniense

La democracia está en crisis. Y cada vez son más los indicadores que apuntan a ello: una abstención en las elecciones cada vez más alta, los resultados electorales cada vez más volátiles, la pérdida de afiliados constante por parte de los partidos, la incapacidad de la Administración, la debilidad política, el temor a las urnas por parte de quien gobierna, la desafección de los ciudadanos, la dificultad para encontrar nuevos políticos, la fiebre por la campaña electoral, el afán compulsivo de protagonismo, el estrés de los medios de comunicación o la indiferencia de los votantes. Marine Le Pen tiene posibilidades de competir por el Elíseo. Mientras, Donald Trump ya ejerce desde el Despacho Oval. Todo esto es lo que David van Reybrouck, un filósofo belga, define como el «síndrome de la fatiga democrática». La causa, según apunta en su libro «Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia», es «consecuencia normal de la santificación del sistema representativo electoral». En su opinión, después de dos siglos utilizando los comicios, empieza a advertirse un desgaste acelerado. ¿Podría haber otro tipo de democracia que no se basara en limitarse a votar cada cuatro o cinco años? A eso dedica su libro sobre salvar la democracia, que traducido a diecisiete idiomas y con varias ediciones, lo va a llevar al Parlamento alemán a exponer sus ideas y, quién sabe, si a sembrar allí la idea que defiende: «Las elecciones se han revelado como un proceso totalmente antidemocrático».

David van Reybrouck
David van Reybrouck
El periodista José María Carrascal apuntaba en La Tercera de este mismo medio el jueves 9 de febrero que «la democracia ya no es garantía de buen gobierno. Puede ser tan destructiva y corrupta como la dictadura (…) extendida a partidos y organizaciones afines, con lo que la corrupción se generaliza». A lo que añadía que «a estas alturas de la historia podemos decir que la democracia en sí no garantiza un buen gobierno». Para el filósofo belga, gran parte de este problema es que la única manera de intervenir de los ciudadanos en la política es mediante una papeleta cada cuatro años.

«Ha habido muchos análisis que dicen que la cupa es de la gente, o de los políticos, o de los partidos… pero nunca se oye decir que la culpa es de los procedimientos, y los procedimientos son problemáticos», señala a ABC durante su visita a Madrid van Reybrouck. Después explica que hace casi doscientos años, Tocqueville viajó de Francia a Estados Unidos y ya en 1830 apuntó el problema que después sufrirían los políticos cada vez más acusado. Se encontró con que los meses previos a las elecciones, el aire estaba enrarecido y el país paralizado. ¿Por qué se ha vuelto ahora un problema? «A diferencia de hace unos años, la gente cada vez se interesa más en la política pero desconfía más del sistema. Las redes sociales han cambiado el panorama: nos facilitan la comunicación, y la tensión va en aumento», comenta, y utiliza una metáfora, de esas tan presentes en sus trabajos, para explicarlo: «Es como si todos los votantes estuvieran en enormes campos de fútbol y los políticos fueran los jugadores, que se pelean y debaten mientras la gente mira, pero les separa un cristal. Cada cuatro años pueden ir a votar, pero en ese tiempo anterior, todos los gritos que han lanzado contra los políticos han chocado contra el cristal, no han influido nada en lo que pasa en el campo. Tenemos que encontrar formas de canalizar esa rabia, porque en el fondo tiene algo positivo».

«Necesitamos democratizar la democracia. La mejor forma es involucrando a las personas en la toma de las decisiones»David van Reybrouck

Su propuesta para salvar la democracia se basa en los procedimientos ya aplicados hace más de dos mil años en Atenas. Entonces el sorteo era indiscutiblemente el procedimiento más democrático de todos. En la actualidad, «el Parlamento podría ser la cámara en la que hay ciudadanos escogidos a través de las elecciones y el Senado podría ser el lugar en el que están los políticos escogidos por sorteo», comenta este especialista. Pero, ¿de dónde debería partir esta iniciativa que otorga tanto poder a los ciudadanos? En su opinión, cuando los partidos políticos están considerados como unas instituciones tan corruptas, deberían ser ellos mismos quienes propusieran, escalonadamente, iniciativas para que los ciudadanos participen en la democracia. Irlanda, Islancia y Holanda ya lo han hecho: han encargado a varios ciudadanos, por sorteo y remunerados que redacten leyes específicas, que, en todos los casos, tienen que ver con una reforma de la constitución o de algunos artículos concretos. Se reúnen una vez al mes y tienen derecho a que los informen expertos para poder deliberar. El último paso lo tiene el Gobierno que se toma sus recomendaciones como vinculantes o no para debatirlas en el parlamento.

¿De qué se encargarían estos ciudadanos de un hipotético Senado elegido por sorteo? De la «constitución líquida», defiende van Reybrouck. «En la democracia actual y la española en concreto tenemos la Constitución, que va a servir para los próximos doscientos años, y acuerdos de gobierno que van a durar cuatro, pero no hay ningún documento para los próximos veinte años; sería muy interesante que este nuevo órgano se encargara de elaborar las prioridades. Sería muy positivo para los ciudadanos españoles si ellos mismos fueran los autores de uno de los documentos más importantes, que está entre la Constitución y los acuerdos gubernamentales».

Cómo salvar la democracia
Cómo salvar la democracia

«Lo curioso es que en España utilizáis todos los días un sistema parecido al sorteo, que se llama encuestas de opinión, y lo hacéis de la peor forma posible», comenta el filósofo. «En Irlanda la gente no comenta sus problemas, cuelga el teléfono o dicen lo que les sale en ese momento, a pesar de que el resultado de esa encuesta influirá en decisiones políticas», dice. Utiliza el caso de las encuestas que apuntaban a la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea y la victoria de Hillary Clinton en Estados Unidos: «Tenemos que encontrar mejores formas de dar voz a la gente. La democracia es el gobierno en el que la gente decide, y las elecciones y los referéndums son una forma, pero el sorteo, aunque suene raro, es quizá la forma más inteligente de reformar esa democracia».

Hacia la dictadura de las elecciones

Las elecciones se ponen de moda en el siglo XVIII, con el triunfo de la Revolución francesa, que «no fue el final de la aristocracia y el principio de la democracia, a pesar de lo que nos enseñaron en el colegio. Ellos querían empezar una mejor aristocracia, que no fuera hereditaria, sino electa, y las elecciones eran la mejor forma de que esta aristocracia fuera posible», comenta. Las elecciones, a finales de este siglo, legitimizaron este mandato electoral. Pero el derecho a votar solo lo tenía la élite («que comparte la misma raíz etimológica, curiosamente que elecciones»). «En lo profundo de nuestra democracia representativa actual hay un procedimiento elitista y necesitamos democratizar la democracia. La mejor forma es involucrando a las personas en la toma de las decisiones, y la manera más justa de hacerlo es a través de sorteo», sentencia. En su opinión, las personas elegidas por sorteo son más libres que los políticos electos porque no tienen que preocuparse de ganar las próximas elecciones y no se tienen que ceñir a las normas del partido.

«Fundar un nuevo partido no basta para resolver la crisis de la democracia. A nivel europeo tenemos el ejemplo de Varoufakis, el antiguo ministro griego, del DiEM-25 (Democracy in Europe Movement 2025); una especie de Podemos a nivel europeo. Estoy de acuerdo en que hay un déficit democrático, pero resolverlo con un nuevo partido no es suficiente, porque no deja de ser seguir con una democracia representativa». Y vuelve a poner una metáfora, esta vez alimenticia: «Si la democracia representativa es una especie de sopa, para que tomen las decisiones hay que seleccionar qué utilizar de esa sopa. Las elecciones serían el cucharón que tiene agujeros, donde solo sale elegida la élite. Sugiero que en el sorteo se utilice el cucharón de siempre, el que no tiene agujeros, para obtener un poco de todo», y vuelve a Varoufakis para sugerir que el político griego está empeñado en utilizar el cucharón tradicional de las elecciones.

Su propuesta para salvar la democracia, aunque en España suene descabellada, cada vez tiene más aceptación entre los políticos europeos. «Si fuera el presidente de un partido político en España y viera que hasta el 80 por ciento de los españoles creen que los partidos son corruptos y cómo la gente desconfía del sistema, me lo tomaría muy en serio y haría todo lo posible para recuperar la confianza de los ciudadanos. Pero los políticos españoles de ahora son como los belgas de hace cinco años: les duele un poco una muela pero no van al dentista porque les va a doler, esperando que al final la caries no salga. Pero al final acabará saliendo».

«Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia», de David Van Reybrouck
«Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia», de David Van Reybrouck

Puedes echar un vistazo y/o comprar «Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia», de David Van Reybrouck, pinchando aquí.

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://bit.ly/2lGZny7

El libro de las pequeñas revoluciones, de Elsa Punset

El libro de las pequeñas revoluciones explica pequeñas acciones cotidianas que contribuirán a mejorar nuestro bienestar emocional.

Ya sabemos qué hacer cuando tenemos hambre, sed o sueño: comer, beber o dormir. Pero la mayoría no sabemos qué hacer cuando estamos tristes, angustiados o decepcionados.

Sin embargo, existe el entrenamiento emocional, aunque ahora nos sorprenda tanto como hace unas décadas nos sorprendía ver correr a alguien por la calle. Igual que hemos incorporado el entrenamiento físico, vamos a incorporar el emocional.

El libro de las pequeñas revoluciones, de Elsa Punset
El libro de las pequeñas revoluciones, de Elsa Punset

En El libro de las pequeñas revoluciones Elsa Punset nos muestra cómo hacerlo. Se trata de pequeñas acciones cotidianas al alcance de todos que van a cambiar nuestro bienestar emocional.

Siguiendo la estela de Una mochila para el universo (250.000 ejemplares vendidos y sigue), Elsa Punset adopta su vertiente más popular y práctica: todos sus conocimientos sobre inteligencia social y emocional aplicados a nuestras preocupaciones más cotidianas.

El estrés en el trabajo, el clima emocional en casa, la voz pesimista que siempre surge cuando menos la necesitamos, aquellos entornos tóxicos que no nos hacen sentir bien, el miedo que nos invade ante lo desconocido o la ira que nos irradia cuando algo nos supera dejarán de ser situaciones de nuestro día a día a las que no sabremos cómo hacer frente.

Este es un libro diferente. Las pequeñas revoluciones a las que se refiere el título son 250 rutinas breves que puedes poner en práctica para cambiar aquellos hábitos, costumbres y maneras de actuar que hoy ya no te sirven, o que directamente te pesan. Este libro está lleno de sugerencias, inspiración y retos para que tú decidas lo que necesitas y lo que quieres hacer.¿Quieres sorprenderte a ti mismo? ¿Buscas aprender a inspirarte y crear algo bello? ¿Te gustaría ser más objetivo y abierto? Con un lenguaje práctico, divertido y directo, Elsa Punset propone más de 250 maneras de activarte, desconectarte, protegerte de los entornos tóxicos, desarmar la soledad… Ábrelo en cualquier momento por cualquier página, déjate sorprender por él, léele a tu ritmo, toma nota y apunta lo que quieras dentro del libro. ¡Es tu libro, y te acompañara allá donde vayas!

Puedes comprar “El libro de las pequeñas revoluciones”, de Elsa Punset  pinchando aquí.

El millonario de al lado, de Thomas J. Stanley

El millonario de al lado es un libro pionero en lo que a la libertad financiera se refiere.

En el libro “El millonario de al lado”, sus dos autores relatan cómo hacen los ricos para alcanzar la riqueza. Pero antes de pasar a ver qué dicen los autores del libro, hay que tener clara una cosa. Cuando hablan de ricos se refieren a personas libres financieramente, no a personas con un Ferrari en la puerta (en vez de con acciones de Ferrari) y casas repartidas por el mundo que sólo utiliza el personal de servicio. De hecho, es posible que muchos de esos no fuesen considerados como ricos por los autores.

El millonario de al lado, de Thomas J. Stanley
El millonario de al lado, de Thomas J. Stanley

Aunque se ha escrito mucho sobre libertad financiera, este libro destaca porque las conclusiones a los que llegan los autores se basan en más de 20 años de estudios y entrevistas a personas ricas. Con las conclusiones de esos estudios, escribieron el libro que vamos a ver.

El texto que hay a continuación es una traducción propia de algunas de las primeras páginas de “El millonario de al lado”.

Estudiando a los ricos

Hace 20 años empezamos a estudiar cómo la gente se hacía rica. Al principio, lo hacíamos como te podrías imaginar, encuestando a la gente en los barrios de clase alta a lo largo del país. Haciendo eso descubrimos algo raro. Mucha gente que vivía en casas caras y que tenía coches de lujo, en realidad no tenía mucha riqueza. Entonces descubrimos algo más raro todavía. Mucha gente con riqueza no vive en barrios de clase alta.

Esta perspectiva cambió nuestras vidas, y llevó a uno de nosotros (a Tom Stanley) a conseguir la inspiración para escribir 3 libros sobre el marketing de los ricos en América, y a convertirse en asesor de empresas que ofrecían productos y servicios para ricos. Además, llevó a cabo estudios sobre ricos para 7 empresas del Top 10 de servicios financieros de América. Entre los dos, hemos realizado cientos de seminarios sobre el asunto de tener a la riqueza como objetivo.

¿Por qué hay tanta gente interesada en escuchar lo que tenemos que decir? Porque hemos descubierto quienes son los ricos de verdad y quienes no. Y lo más importante, hemos determinado cómo la gente normal puede hacerse rica.

¿Qué es eso tan importante que habéis descubierto? Sólo esto: la mayoría de la gente está totalmente equivocada sobre la riqueza. La riqueza no es lo mismo que los ingresos. Si ganas mucho dinero al año y lo gastas todo, no te está haciendo más rico. Simplemente estás llevando un estilo de vida alto. La riqueza es lo que acumulas, no lo que gastas.

¿Cómo te haces rico? También aquí la mayoría de la gente tiene las ideas totalmente equivocadas. Muy pocas veces se debe a la suerte o a herencias, o a tener grandes titulaciones, o incluso a una gran inteligencia que les permita amasar una gran fortuna. La riqueza es, habitualmente, el resultado de una vida de trabajo duro, perseverancia, de un plan y, sobre todo, de auto disciplina.

¿Y cómo puede ser que yo no sea millonario?

El millonario de al lado, de Thomas J. Stanley
El millonario de al lado, de Thomas J. Stanley

Mucha gente se hace esta pregunta. Muchos de ellos trabajan duro, tienen una buena educación y unos ingresos altos. Entonces, ¿por qué hay tan pocos ricos en América?

Los millonarios y tú

 …

Sólo una minoría de los americanos tienen alguno de los activos financieros más convencionales. Sólo un 15% de los hogares americanos tienen depósitos bancarios, un 22% un certificado de depósito, un 3,4% bonos corporativos o municipales, menos del 25% tienen acciones o un fondo de inversión, un 8,4% una propiedad que alquilar…

Pero un 65% tienen sus activos en su propia casa y un 85% en uno o varios vehículos motorizados. Los coches tienden a depreciarse rápidamente. Los activos financieros tienden a apreciarse.…

Más del 80% de los ricos son gente ordinaria que ha acumulado su riqueza en una generación. Lo han hecho de forma lenta y constante. Sin firmar un contrato millonario con los Yankees o sin convertirse en el nuevo Mick Jagger…

Los siete factores que siguen los millonarios

1. Viven bastante por debajo de sus posibilidades.

2. Emplean su tiempo, energía y dinero de forma eficiente en cosas que generan riqueza.

3. Piensan que alcanzar la libertad financiera es más importante que mostrar un alto estatus.

4. Sus padres no les mantenían.

5. Sus hijos adultos son auto suficientes económicamente.

6. Son expertos en detectar oportunidades en el mercado.

7. Eligieron la ocupación correcta.

Conclusión:

Me gusta mucho el punto 3: Piensan que alcanzar la libertad financiera es más importante que mostrar un alto estatus. No se trata de vivir mal para alcanzar la libertad financiera, pero es muy probable con un objetivo como éste, le de mucha más importancia a su libertad, que a tratar de demostrar algo. De hecho,  de las personas más ricas  que conozco en mi entorno, la mayoría se han hecho a sí mismos y la imagen que dan es totalmente normal. Viéndolos, nadie pensaría que son ricos, mientras que los que menos tienen, son los que más ricos parecen.

Puedes comprar “El millonario de al lado”  pinchando aquí.

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Fuente: http://bit.ly/2k6QRaZ

 

Un monstruo viene a verme, Patrick Ness

Merecedora de numerosos premios y distinciones, “Un monstruo viene a verme” es una historia emocionante y extraordinaria sobre un niño, su madre enferma y el monstruo que viene a visitarle.

Argumento de “Un monstruo viene a verme”

Doce de la noche. Conor se despierta después de haber tenido la misma pesadilla de todos los días desde que su madre comenzó con el tratamiento, pero algo ha cambiado: esta noche un monstruo le espera en el jardín de su casa. El árbol viejo y robusto que antes veía desde la ventana de la cocina ahora tiene brazos, piernas y una cara aterradora. El monstruo no quiere asustarle, tan solo busca una cosa: la verdad, aquello que Conor más teme contar.

Un monstruo viene a verme, Patrick Ness
Un monstruo viene a verme, Patrick Ness

Conor tiene trece años y no está pasando por un buen momento: su madre está enferma de cáncer, sufre acoso escolar y, por si fuera poco, su padre vive en América, donde ha conocido a otra mujer. Lo único que Conor desea es que la visita del monstruo signifique el fin de esta pesadilla.

La idea en torno a la que gira la obra es de Siobhán Dowd, autora de varios libros juveniles, alguno de ellos galardonado con varios premios importantes en el mundo de la literatura. Por desgracia, falleció en 2007 dejando sin acabar un libro que ya tenía personajes, premisa y un comienzo. Patrick Ness ha sabido dar forma a todo ello y ha conseguido crear un relato fascinante.

En un primer momento, parece que estamos ante una historia de terror, pero lo que realmente nos espera es una trama verdaderamente profunda, que mezcla a la perfección la fantasía con la más cruda realidad. Con un lenguaje sencillo y al alcance de cualquier público, Patrick Ness nos hace reflexionar y detenernos un rato a pensar antes de pasar al siguiente capítulo. Su estilo es, sin duda, impecable, y consigue que la lectura sea muy ágil y no se haga pesada en ningún momento.

En lo que respecta a los personajes, al principio puede que te cueste empatizar con alguno de ellos, sobre todo con Conor, que tiene una actitud distante y parece muy maduro para su edad, pero poco a poco y a medida que te adentras en la historia, comienzas a entender por lo que está pasando nuestro protagonista y acabas comprendiendo su actitud. Seguro que más de uno se siente identificado con él.

Un libro que te emocionará, te hará reír y te hará llorar, pero sobre todo, te hará disfrutar. No lo dejes pasar.

Precio versión Kindle: 9,49 €

Precio versión tapa dura y/o blanda: 14,21 €

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El Laberinto de los Espíritus, de Carlos Ruiz Zafón

El Laberinto de los Espíritus es un relato electrizante de pasiones, intrigas y aventuras.

A través de sus páginas llegaremos al gran final de la saga iniciada con La Sombra del Viento.

En El Laberinto de los Espíritus se alcanza toda la intensidad y calado, a la vez que dibuja un gran homenaje al mundo de los libros, al arte de narrar historias y al vínculo mágico entre la literatura y la vida.

Cita el propio autor:

“Amigo lector, ha llegado el momento. Quince años después de que el pequeño Daniel visitara por primera vez el Cementerio de los Libros Olvidados, la saga de los Sempere y de otros tantos personajes que hemos compartido llega a su gran final. Es hora de adentrarse por fin en los secretos del laberinto y llegar al corazón de la historia. Quiero agradeceros que hayamos compartido camino a lo largo de tantos años y libros. Esta historia es ya tan mía como vuestra. En nombre de Daniel, Bea, Fermín, Isabella, Carax y todos los integrantes del universo del Cementerio de los Libros Olvidados, gracias. Se levanta ahora el telón de la más grande, intensa, compleja y apasionante de todas sus aventuras. Nos vemos en los libros.”

El Laberinto de los Espíritus, de Carlos Ruiz Zafón
El Laberinto de los Espíritus, de Carlos Ruiz Zafón

En la Barcelona de finales de los años 50, Daniel Sempere ya no es aquel niño que descubrió un libro que habría de cambiarle la vida entre los pasadizos del Cementerio de los Libros Olvidados. El misterio de la muerte de su madre Isabella ha abierto un abismo en su alma del que su esposa Bea y su fiel amigo Fermín intentan salvarle.

Justo cuando Daniel cree que está a un paso de resolver el enigma, una conjura mucho más profunda y oscura de lo que nunca podría haber imaginado despliega su red desde las entrañas del Régimen. Es entonces cuando aparece Alicia Gris, un alma nacida de las sombras de la guerra, para conducirlos al corazón de las tinieblas y desvelar la historia secreta de la familia… aunque a un terrible precio.

Leer el primer capítulo

Precio versión Kindle: 12,34 €

Precio versión tapa dura: 22,71 €

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El Arte de la Seducción, Guía Rápida. Robert Greene

El Arte de la Seducción, de Robert Greene muestra las 24 claves que reúnen todas las estrategias para seducir a alguien.

Es válido no solo en las relaciones sentimentales, sino en cualquier ámbito de la vida: en los negocios, entre amigos, en el entorno familiar… Cada tipo de persona (sirena, calavera, dandy, carismático, estrella, etc.) tiene unas armas que emplear para seducir y que también debe conocer para saber si está siendo seducido.

El Arte de la Seducción. Robert Greene
El Arte de la Seducción. Robert Greene

Tanto los hombres como las mujeres poseemos un arma formidable que nos permite cautivar a las demás personas y tenerlas a nuestra merced. Sin embargo, no todos han sabido sacar provecho de esta capacidad. Allí donde la fuerza bruta no tiene cabida, resulta inútil o es socialmente inaceptable, la seducción se convierte en una herramienta invaluable. La seducción nos permite lograr casi cualquier cosa: conquistar a la persona amada, ganarnos el aprecio de nuestros semejantes, abrirnos paso en el mundo de los negocios, alcanzar el poder político, persuadir a la gente para que haga lo que nosotros queremos e imponer las propias ideas a los demás sin ofenderlos ni presionarlos.

Conozca los nueve tipos de seductor y averigüe con cuál se identifica usted. Aprenda las veinticuatro maniobras y estrategias que le enseñarán a crear un hechizo irresistible y vencer la resistencia de los demás.

Breve Resumen “El Arte de la Seducción

R. Greene se tomó el trabajo de estudiar el tema de la seducción a fondo y si bien, en el prólogo dice que esto es más alla de levantar una mujer o llamarle la atención a un hombre, diria que en general los consejos y conceptos se aplican mas al juego de seducción amoroso que en otros casos.

Igualmente Greene estudió personas famosas “seductoras” de su audiencia ya sea políticos como JFK o actores como Marilyn Monroe. Y con el conjunto de todo este estudio armó el libro.

El libro “El Arte de la Seducción” consta de 2 partes bastante prácticas:

1. Primera Parte: Estilos de Seducción > Acá identificó 9 estilos de seducción de las personas. Basándonos en la premisa que todos seducimos para conseguir lo que queremos (desde un papel en una pelicula, hasta un votante en el día de la elección presidencial). Esta categorización me pareció muy útil, divertida para hacer el test en la familia y especialmente para aquellos que nos dedicamos a Vender y a seducir con palabras, interesante.

2. Segunda Parte: 24 Estrategias de Seducción > Acá el autor te da tips o ideas de lo que podes hacer para lograr lo que quieres. Algunos tips como dije, me parece que casi la mayoría, se aplican a los “juegos de seducción” pero si sacamos del lado eso creo que nuevamente para aquellos que trabajen en ventas, que quieran lograr algo en la gente pueden ser útiles.

Precio: 14,31 €

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Cómo pensar como Sherlock Holmes

Me declaro fan incondicional de la figura de Sherlock Holmes. He leído todos sus relatos, he incluso leído muchas de las obras derivadas que han concebido autores de todo el mundo. He mirado y remirado la mayor parte de las adaptaciones cinematográficas (algunas de ellas tan atrevidas y experimentales que ni siquiera parecían protagonizadas por Sherlock Holmes). E incluso he seguido con una atención casi reverencial las que, a mi juicio, son las mejores series televisivas sobre el detective.
Cómo pensar como Sherlock Holmes
Cómo pensar como Sherlock Holmes
Esto es: la adaptación de Granada TV producida entre 1984 y 1994 protagonizada por Jeremy Brett, el actor que más debe haberse implicado mental y emocionalmente en un personaje de ficción: si bien acabó desquiciado por ello, aún hoy resulta fascinante contemplar su rostro mientras interpretaba la perspicacia personificada, siempre cambiante, como un mar embravecido de muecas. Y, por supuesto, la serie de moda de la BBC: Sherlock, en la que Benedict Cumberbatch (pero qué voz tiene este hombre…) interpreta a un Holmes contemporáneo y tecnológico adicto a los parches de nicotina. Narración densa y multicapa, como Holmes.

También me declaro fan incondicional de los libros de divulgación neurocientífica, porque entiendo que explorando los recovecos del cerebro y de cómo éste razona, registra la realidad y la filtra para devolvernos lo que estima oportuno, estamos, en suma, comprendiendo cómo somos y cómo es todo lo que nos rodea.

Ahora imaginad que unimos Sherlock Holmes y neurociencia. Pues existe, y es uno de los últimos libros que he leído con fruición: ¿Cómo pensar como Sherlock Holmes?, cuya autora, Maria Konnikova, además de revelarse como una experta en el personaje de ficción, también es una eminente psicóloga de Harvard cuya tesis doctoral estuvo redactada bajo la dirección de mi psicólogo cognitivo favorito:Steven Pinker. Con esos precedentes, ya os podéis imaginar que mi crítica no puede ser más favorable.

Holmes es la quintaesencia del razonamiento. Si la muerte cerebral se puede definir como la falta de respuesta cerebral, la apnea, la dilatación de las pupilas, la ausencia de reflejos cefálicos y el electroencefalograma plano (todo ello en un intervalo mantenido de treinta minutos a seis horas), Sherlock Holmes está en el punto diametralmente opuesto de la muerte cerebral: una respuesta cerebral supervitaminaza y aceleradísima continuamente adicta los nuevos estímulos, una dilatación cambiante para fijar toda clase de detalles del entorno y un electroencefalograma que recuerda al perfil de los Pirineos.

Holmes es ficción. Nadie es tan inteligente como Holmes. No obstante, las bases en las que se sustentan las habilidades de Holmes son científicamente aceptables, y además pueden desarrollarse o potenciarse. Hasta el punto de que, si bien nunca seremos como Holmes, al menos podremos gestionar la información de un modo semejante a como él lo hace. Y pensando como Holmes, también seremos capaces de abordar problemas cotidianos de una forma más eficaz.

De todo eso, y de mucho más, trata Cómo pensar como Sherlock Holmes. Porque, además de ser un libro práctico, también puede leerse como un simple libro de divulgación sobre el cerebro sazonado con un buen número de anécdotas tanto del personaje de Sherlock Holmes como del autor de las novelas, Conan Doyle. Anécdotas que, en algunos fragmentos, son verdaderos análisis de fragmentos de las obras o de los saltos lógicos que realiza el detective para llegar a sus conclusiones, de una forma que recuerda a aquel reportaje que publicó hace tiempo la revista Empire en el que se detallaban todos y cada uno de los gags deAterriza como puedas, paradigma de subgénero spoof, minutados y descritos con una precisión rayana en el fetichismo.

En definitiva, tanto si aspiráis a pensar como Sherlock Holmes, o simplemente tenéis curiosidad sobre la ciencia que hay detrás de su pensamiento, el presente libro de la periodista y psicóloga Maria Konnikova no podría ser más pertinente.

Editorial Paidós Colección Transiciones 288 páginas ISBN: 978-84-493-2901-2

Precio: 7,55 €

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