El cuento de la criada, de Margaret Atwood

Margaret Atwood creó una gran controversia en el cuento de la criada, donde imagina un mundo en el que las mujeres se reducen al papel de reproductoras

En el cuento de la criada, las mujeres se reducen al papel de simples reproductoras, privadas de su identidad, de su saber y de la propiedad, especialmente de su propio cuerpo.

El cuento de la criada, de Margaret Atwood
Libro «el cuento de la criada», de Margaret Atwood

Este libro no ha envejecido nada: el mundo democrático que describe es innegablemente el nuestro de hoy en día. En cuanto al régimen totalitario que vaticina, es muy posible que nosotros los lectores sabemos que puede llegar en meses o años. Esta novela, cuando te nombra – aunque sea brevemente – el advenimiento de la tiranía, es de un aterrador realismo y probabilidad. Así que seguí Defred a lo largo del libro con mucha empatía e interés.

La historia de «el cuento de la criada»

Frente a la drástica caída de la fertilidad, la recién fundada República de Galaad, que ha sido creada por fanáticos religiosos, ha reducido a las pocas mujeres aún fértiles a la esclavitud sexual. Vestida de rojo, Defred, una «doncella escarlata» entre otras, pone su cuerpo al servicio de su Comandante y de su esposa. Por la noche, cuando regresa a su habitación de austeridad monástica, piensa en los tiempos en los que las mujeres tenían derecho a leer, a trabajar, etc. Al unirse a una red secreta, intentará por todos los medios recuperar su libertad.

La crítica de «el cuento de la criada»

Esta distopía feminista y escalofriante es una trampa para lectores aficionados para ciencia ficción. Una vez que has comenzado la lectura, es imposible soltar el libro, ya que acabas atrapado por el universo descrito y el inquietante lenguaje del autor.

Seguimos la historia a través de los ojos de una doncella escarlata, una de esas mujeres cuya única función es la reproducción. En este mundo dictatorial donde los fundamentalistas cristianos han tomado el poder, donde la fertilidad es casi nula y los más ricos pueden tener bajo su mando a una doncella vestida de rojo para tener un hijo, las mujeres son un receptáculo vacío que debe concebir un hijo durante sus fases de ovulación con el dueño de la casa por medio de una ceremonia rígida y codificada.

La heroína nos cuenta sus rutinas diarias y, a través de ellas, los cambios realizados con la introducción de este nuevo régimen patriarcal y despiadado hacia todos aquellos que no obedecen el dogma. Entre estos pasajes narrativos se insertan algunos recuerdos de su vida anterior, la vida que vivió en un mundo libre y sin trabas. Poco a poco, la iremos conociendo mejor. Algunos cambios menores en su vida cambiarán su visión del mundo y su deseo de seguir los preceptos. Un grano de arena se convertirá en una bola de nieve que precipitará otros acontecimientos.

La atmósfera de «el cuento de la criada»

La atmósfera extraña creada por la autora a lo largo del libro y el enfoque íntimo adoptado por el enfoque interno da lugar a un ritmo lento y muy inquietante. A través de los recuerdos y la experiencia de la heroína, aprendemos sobre una serie de atrocidades que parecen casi banales dada la manera de contarlas por la famosa doncella escarlata. La primera parte está dedicada principalmente a la vida en la casa del comandante con sus reglas, su personal y las relaciones establecidas entre cada uno.

El mundo se ha vuelto frío, impersonal y terriblemente cerrado. No hay lugar para el sentimiento ni para cualquier pasatiempo o diversión, todo el mundo se queja entre los funcionarios dedicados en cuerpo y alma a sus empleadores y las esposas desesperadas que no son capaces de tener niños beben alcohol, celosas de las prerrogativas del marido sobre las doncellas escarlata.

La tensión es palpable en toda la novela, el lector navega en aguas turbulentas preguntándose cómo evolucionará la situación ya que nos parece que el equilibrio establecido entre las familias y las autoridades es inestable y precario.

El mundo que describe es bastante espantoso en su género. La dictadura aleja a las personas y especialmente a las mujeres que se encuentran durante la noche relegadas a un último peldaño sin ninguna posibilidad de emancipación y sin derechos reales, condenadas a vivir a través de su padre, su hermano, su esposo o su empleador. La denuncia es fuerte y sin apelación sin ser frontal.

Es bastante insidiosa y crece sobre la historia durante las diversas revelaciones que se hacen durante el día a día de la criada o sus flashback que relatan su vida antes del cambio. El ritmo es poderoso y preciso, de una eficiencia formidable. La acción tiene lugar esencialmente en el hogar, que en sí mismo es el símbolo de la nueva sociedad perfecta deseada por un poder reaccionario.

El cuento de la criada, de Margaret Atwood
Libro «el cuento de la criada», de Margaret Atwood

Una denuncia de un posible mundo futuro

Este libro es también una gran denuncia del funcionamiento de un sistema totalitario en el que en primer lugar una multitud de demócratas de todos los colores apoya la situación el momento de la toma del poder. Esta tendencia viene a decir que en última instancia, esto no es tan malo y la situación pasará (como en 1922 en Italia y en 1933 en Alemania).

El resultado es aterrador con la eliminación de todas las libertades individuales, la dureza generalizada de la policía y la feroz represión con humillaciones y ejecuciones públicas. Sin embargo, no hay nada moralista o grosero en esta descripción, solo la fría observación de los hechos y los procedimientos. Cuando vemos la evolución del mundo contemporáneo, decimos que ya es hora de leer un libro así.

La acción termina acelerándose con una serie de circunvoluciones escriturales donde encontramos cadenas clásicas pero efectivas como la alianza de dos personajes, celos y traiciones, dramas espantosos pero también pequeñas alegrías. Todo fluye maravillosamente con una técnica incomparable de narración de cuentos y una escritura fluida, simple y accesible. Uno sale sorprendido y conquistado por un libro realmente exitoso. Es una lectura obligada, no te lo pierdas.

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La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker

La desaparición de Stephanie Mailer es el fenómeno literario con el que Joël Dicker vuelve con su cuarta novela.

A continuación puedes leer un breve resumen de «La desaparición de Stephanie Mailer» sin desvelar el desenlace

En la zona de Hamptons, ubicada al noroeste de Long Island, Nueva York, la pequeña ciudad costera de Orphea es escenario de un cuádruple asesinato en la noche del 30 de julio de 1994, día inaugural de su primer festival de teatro nacional.

El alcalde de la ciudad Joseph Gordon, su esposa Leslie y su hijo de 10 años, y una mujer joven, Meghan Padalin, que estaba corriendo cerca de su casa, son asesinados a tiros con una Beretta con el número de serie borrado.

La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker
La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker

Después de una investigación exhaustiva, el asesino, Ted Tennenbaum, es identificado por los dos oficiales responsables de aclarar el caso, Derek Scott y Jesse Rosenberg, pero él es asesinado en una persecución y nunca confesará.

Veinte años después, el 23 de junio de 2014, hay una pequeña recepción en el estacionamiento del centro regional del Departamento de Policía del Estado de Nueva York con motivo de la partida de la policía, después de 23 años de leales servicios, del Capitán Jesse Rosenberg.

Stephanie Mailer y el Capitán 100%

Mientras sus colegas lo llamaban Capitán 100%, porque resolvió todas las investigaciones en las que participó, una periodista, Stephanie Mailer, de 32 años, se le acerca y le dice:

– ¿Te importa si te llamo Capitán 99%?

La joven periodista, a la que ve por primera y última vez, dice que no ha resuelto su primer caso, el del cuádruple asesinato de Orphea y que tendrá la prueba irrefutable, durante una cita el mismo día:

– La respuesta estaba ante tus ojos, Capitán Rosenberg. Simplemente no la viste.

Stephanie Mailer, dejándolo, le dice lo verá pronto, pero no será así, porque este 23 de junio es el día de la desaparición de Stephanie Mailer, desaparición que hace que Jesse Rosenberg posponga su salida de la policía planificada para el 30 de junio.

No será el único en retomar la investigación. El ex compañero de equipo Derek Scott, que ahora es parte de la brigada administrativa, y Anna Kanner, subdirectora de policía de Orphea, se unen con él para resolver el enigma.

El caso es un gran rompecabezas y les llevará mucho tiempo el colocar las piezas, especialmente porque en varias ocasiones van tras pistas falsas, que Joël Dicker lanza sabiamente para engañarlas a éstas personas y al lector.

De hecho, hay varias historias en esta historia, una de cuyas palabras clave es La Noche Negra, y varios días cuando todo cambia en la vida de los protagonistas. Esto es para no disgustar al lector que no estará aburrido en ningún un momento.

Los eventos parecen repetirse con veinte años de diferencia. Los capítulos están numerados negativamente hasta el primero del XXI festival nacional de teatro, y positivamente desde esta fecha.

Joël Dicker no está desprovisto de humor

Uno de sus personajes, un crítico literario, describe su profesión de la siguiente manera: nunca, y nunca lo digo, conocí a un crítico que soñaba con escribir. Los críticos están por encima de eso. Escribir es un arte menor…

También clasifica así los géneros literarios:

“A la cabeza de la clasificación está la novela incomprensible, luego la novela intelectual, luego la novela histórica, luego la novela corta, y solo después, en buen penúltimo puesto, justo antes de la novela perfecta, existe la novela negra.”

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Orden en casa según Marie Kondo

Marie Kondo y sus 5 consejos para lograr el orden en casa.

Sigue los preceptos de la gurú del orden Marie Kondo para olvidar totalmente el desorden y lograr el orden en casa.

¿Desesperas por ver el orden en casa algún día? Animo, hay una solución. Marie Kondo, una coach del orden en casa y del desarrollo personal, pasó la mayor parte de su vida organizando su habitación y su casa, para disgusto de sus padres. Ha contado su experiencia en un libro, La magia del orden, un bestseller mundial que ha tenido millones de seguidores. Para aplicar su método para tener orden en casa, sigue sus cinco consejos.

Orden en casa según Marie Kondo
Orden en casa según Marie Kondo

1. ¡Almacena rápidamente!

¡En sus marcas, listo, ya! Para “Mariekondomizar” tu interior, no tiene sentido correr, pero tampoco el ir despacio. Para la papisa de la organización se requiere una inmersión total para convertirse a la magia del almacenamiento. No se trata de empezar de golpe en el camino de la vida ordenada.

Controla el tiempo, planifica una semana seguida o todos los fines de semana de un mes. Cuanto antes llegues al final, menos probable será que el desastre vuelva a surgir en tu hogar. Sal del desorden, del revoltijo y de la mezcolanza. Hola organización, jerarquía y, sobre todo, alegría y felicidad.

2. Tira, da, agradece

Sí, es probable que empieces a hablar con tus calcetines. No, no es anormal. Tendrás que pasar por allí para despejar tu casa. Porque es imposible poner orden sin deshacerse de lo engorroso. Para simplificar tu tarea, Marie Kondo te recomienda dividir el trabajo: comienza con tu ropa antes de pasar a los libros y luego a los «komonos», estos objetos cotidianos.

Reúne, en el mismo lugar, abrigos, jeans, camisetas, zapatos, bolsos, accesorios, camisas y ropa interior. Luego toma cada ropa en tus manos y concéntrate en tus sentimientos. Si experimentas una «chispa de alegría», guarda la prenda. De lo contrario, colócala en una bolsa de basura para poder darlo, no sin haberlo agradecido antes de sus buenos y leales servicios.

3. Coloca verticalmente

Si eres de los que te gusta apilar tus camisetas, ponerte calcetines o colgar tus suéteres, detente inmediatamente. Toda tu ropa debe almacenarse en posición vertical después de haber sido cuidadosamente doblada. Si no tienes suficientes cajas, usa cajas de zapatos vacías. Luego coloca las partes más claras hacia usted, las más oscuras en la parte posterior. Entonces, de un vistazo, sabes lo que tienes.

4. Categoriza

Para el resto de la casa, clasifica tus artículos. De esta manera, los encontrarás más rápidamente. ¿Haces una colección? Ponla en valor al organizarlos en el mismo lugar. En los armarios de tu cocina, utiliza cajas transparentes que te permiten ver la comida. En el baño, la misma lógica para tus productos de belleza: barnices con barnices, cremas con cremas y productos para el baño juntos.

5. Elige un lugar para cada cosa

¿El secreto de una casa impecable de forma permanente? Encuentra un lugar para todo y mantenlo. Armario, estante, cocina o baño, tómate tu tiempo para tener tus herramientas, utensilios y cualquier otra cosa de la manera más lógica y, lo más importante, lo más agradable a la vista. En su cuenta de Instagram, Marie Kondo transmitió una imagen del armario del baño que aplica perfectamente su consejo. ¿Quieres sentir una chispa de alegría?

Aquí puedes echar un vistazo al libro «La magia del orden», de Marie Kondo

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El arte de simplificar la vida, de Dominique Loreau

El arte de simplificar la vida es una guía que te ayuda a ordenar tus armarios y tu mente.

El arte de simplificar la vida es un  libro gratificante para ayudarte a enfocarte en lo esencial

Ensayista francés que vive en Japón desde hace más de 20 años, Dominique Loreau en su libro El arte de simplificar la vida nos ofrece aquí  pistas (¡a veces radicales!) para simplificar nuestras vidas y deshacernos de los pensamientos tóxicos para dar paso a la elegancia, a una vida mejor, a arte y espiritualidad.

El arte de simplificar la vida, de Dominique Loreau
El arte de simplificar la vida, de Dominique Loreau

Inspirados por la filosofía oriental del Zen, los principios de El arte de simplificar la vida nos ayudan a reconectarnos en el presente a través de un estilo de vida más saludable, sin dejar de estar en armonía con nuestro tiempo. A continuación podrás leer algunas explicaciones sobre los principios del libro El arte de simplificar la vida:

1. Nuestra sociedad occidental se centra en la propiedad y la envidia

Hemos estado acostumbrados a que nos ofrezcan demasiado de todo: poseemos, destruimos y desperdiciamos mucho. Pero el caer bajo las posesiones empaña el espíritu, mientras que lo poseemos poco espacio para lo esencial, lo bello y lo útil. ¿Podemos distinguir nuestras necesidades de nuestros deseos?

2. Algunos asocian la imagen que tienen de sí mismos con las cosas que poseen

Estas personas acumulan colecciones de bienes materiales pensando que eso les asegurará su propio valor. Nuestra sociedad de consumo a veces puede causar una profunda insatisfacción debido a todos estas modas que nos ciegan y nos roban nuestro dinero.

3. Los recuerdos asociados con ciertos objetos nos inmovilizan en el pasado

Algunas baratijas nos conectan con recuerdos tanto que nos hacen olvidar el presente. Estos objetos nos han rodeado por tanto tiempo que tememos evolucionar sin ellos: a veces parecen poseernos. Pero deshacernos de ciertas cosas también puede liberarnos y ayudarnos a acercarnos a la persona que nos gustaría ser.

Mira cada objeto y pregúntate: «¿Es útil?” “¿Su recuerdo me hace feliz?». Sepárate de su imagen y piensa en la sensación que realmente te da.

4. Cuando creamos orden a nuestro alrededor, también lo creamos dentro de nosotros

Deshazte de esas pequeñas cosas que se interponen en tu vida cotidiana: engrasa la puerta chirriante, elimina la ropa que te sobra, regala todo lo que no te funciona a ti. Un interior ideal debe ser cómodo, elegante y refinado hasta el extremo; todo debe ser hermoso y funcional, todo se convierte en una obra de arte.

El espacio vacío de cosas inútiles proporciona una sensación de paz y orden. Cuando decidimos clasificar, organizar, almacenar nuestros armarios experimentamos la satisfacción de que controlamos algo en nuestra vida.

5. Todo lo que tienes debe poder ser transportable en una bolsa de viaje

Debido a los muchos incendios, los japoneses solían elegir su propiedad con la idea de poder llevarse todo huyendo. Imagina que tu casa se quemó y haz una lista de lo que volverías a comprar. Funcional, clásico y discreto, tu guardarropa podría limitarse a una docena de conjuntos a juego, 3 bolsos y un surtido para fines de semana, trabajo y excursiones. Ordenar por este criterio: ¡Mantén solo la ropa que de verdad te gusta y que refleja tu personalidad!

6. Lo que realmente tenemos en nuestra vida es la calidad del momento presente

El tiempo es el bien más precioso que tenemos. ¡Perdemos muchísimo tiempo lamentando el pasado y preocupándonos por el futuro! Cada mañana, da las gracias por este día que comienza y por todo lo que harás. Acércate a cada momento como una oportunidad de descubrimiento.

Entrena tu mente para meditar: 20 minutos al día, siéntate en posición de loto frente al pequeño altar que tienes dispuesto (un cojín cómodo, una vela, una flor y una varita de incienso…). Exhala tus pensamientos negativos y deja que tu mente se vuelva a enfocar. Solo la paciencia y la perseverancia pueden ayudarnos a controlar nuestras mentes para estar en el momento presente.

7. Convierte cada tarea en un ritual

Los principios Zen nos enseñan a vivir con toda nuestra claridad de mente aquí y ahora. Mantén toda tu atención en la tarea de ese momento y disipa los pensamientos parasitarios. Enriquece tu vida diaria con rituales, te traerá satisfacción, misterio, paz y orden. Haz solo una cosa cada vez y vive a un ritmo más lento. Aprende a saber contemplar la belleza porque el arte está en todas partes: en los gestos, objetos, atuendos, la forma de comportarse…

8. Estate atento a la aparición de pensamientos tóxicos

Son nuestras creencias, nuestras opiniones y nuestra educación las que construyen nuestra propia prisión. ¡Dejemos de contaminar nuestra mente tragándonos toneladas de malas noticias distribuidas por los medios! Hagamos un trabajo espiritual para liberarnos de las emociones tóxicas (miedo, celos, frustración, odio…) que obstruyen nuestro cerebro y evitan que circulen la alegría y el amor.

Escapa del estrés, de la negatividad, del miedo, de las tristezas… Entrénate para mantenerte neutral y distante como si estas emociones no pudieran alcanzarte. Cuida tu salud comiendo mejor y cultivando un espíritu optimista: sonríe al mundo y el mundo te sonreirá.

9. ¡No descuides tu cuerpo!

Según Dominique Loreau, el deseo de ser físicamente agradable es una cuestión de respeto. «Una mujer aseada emite ondas positivas», sé radiante, ¡cuídate!

Exfoliación, manicura, masaje… Un jabón suave con miel para eliminar el maquillaje, una botella de aceite de aguacate orgánico para nutrir la piel, una base de calidad son los elementos esenciales de un baño minimalista.

Deja que tu piel respire al no aplicar productos químicos y cepilla tu cuerpo desde los pies hasta los hombros para hacer circular la sangre. Estimula tu energía y equilibrio practicando al menos 15 minutos de yoga al día.

Come menos para mantener tu peso ideal, haz ejercicio, elige alimentos saludables y mejora tu ambiente para tener una mejor salud.

10. Visualiza lo mejor de ti

Nuestras vidas son lo que nuestros pensamientos hacen de ella. ¡Puedes cambiar tus vibraciones para convertirte en la encarnación de tu imagen ideal y tienes la opción de convertirte en lo que quieres! El subconsciente no hace ninguna diferencia entre una experiencia real y una experiencia imaginaria: visualiza y verbaliza tus objetivos, luego afirma que llegarás allí.

Es la sinceridad y la intensidad de tus creencias lo que trae un resultado real. Desarrolla mentalmente tu escenario ideal e imagina cada detalle, la más mínima sensación y trata de creer que esta es la realidad. El subconsciente y el universo se encargan del resto.

11. Experimenta la gratitud

Tu nivel de felicidad y alegría depende de cómo filtras la realidad y cómo la interpretas. Trata de recordar todo lo que es bueno y agradable en tu vida. Antes de dormir, enumera los eventos del día por los que estás agradecido. Aprovecha la oportunidad para hacer una oración y pídele a tu subconsciente que la responda.

12. Irradia felicidad para influir en tu entorno

La energía natural presente en nosotros, – el ki- se ve afectada por todo lo que nos rodea. Depende de nosotros concentrarnos en nuestras fuerzas psíquicas y emanar una «energía de calidad». Naturalmente, tu energía irradiará en tus alrededores y enriquecerá sus vidas.

Mantén tu ki diariamente comiendo sano; ¡Muévete, medita, respira, duerme mejor y ponte en contacto con el agua! De hecho, según los chinos, el agua es sagrada y transporta energía vital.

Lo que el libro El arte de simplificar la vida me ha aportado

Cada vez que leo este libro, un tercio de mis armarios acaban vaciándose, ¡es una buena idea!

En  El arte de simplificar la vida, Dominique Loreau también habla sobre dietas, recetas caseras de belleza, ayuno… También nos da consejos sobre cómo mantener nuestros gastos y mantener un peso ideal… Te recomiendo encarecidamente leer y descubrir todos los otros aspectos de la vida cotidiana que la autora trata en su libro, es muy gratificante y su libro puede convertirse en un compañero de vida, para hojear de vez en cuando cada vez que te pierdes en los meandros del consumismo.

Cuando era más joven, tenía la costumbre de guardar todo «por si acaso». Me abalanzaba sobre las muestras gratuitas y las ofertas… Mi habitación se parecía a la cueva de Ali Baba, había de todo por todas partes: tapas de plástico y envoltorios de dulces por si los necesitaba para un proyecto artístico, latas vacías porque me gustaba su diseño, revistas apiladas para recuperar imágenes interesantes algún día…

Después de leer este libro, he encontrado el documental «Los minimalistas» en Netflix (que hablo en términos más generales que aquí), y estoy bastante orgulloso de mí misma en mis compras y mis nuevas posesiones: mis opciones son más inteligentes.

Cuando estoy en una tienda, miro el contenido de mi cesta y trato de imaginarme usando el objeto, usando la ropa, aplicando los cosméticos … Entonces, finalmente, me doy cuenta si es una compra compulsiva o una necesidad real.

Mis cuentas están más saneadas, mis armarios también. Ahora sé dónde está todo y mis habitaciones están bien organizadas.

Con los años, me di cuenta de que había desarrollado un amor incondicional por la clasificación. De hecho, con cada reorganización de mis espacios, me tomo un tiempo para definir lo que realmente me gusta ahora y cómo me defino a mí misma. Clasificar me enseña a conocerme mejor y a pasar al siguiente período de mi vida.

Aparte de la clasificación, Dominique Loreau habla del Ki, la energía vital, Feng Shui… Esto me animó a explorar estos temas y aprender más sobre los efectos de limpiar el desorden de nuestro espíritu y nuestra energía.

¡No dudes en compartir este resumen del libro de Dominique Loreau El arte de simplificar la vida! También puedes hacer un comentario y decirme qué tal te han ido estos consejos. ¡Cuídate!

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Estrategia, de Lawrence Freedman

Estrategia, de Lawrence Freedman, es un ambicioso estudio de estrategia militar, política y corporativa, escrito con claridad, competencia y sagacidad.

Estrategia, de Lawrence Freedman, es claramente una apuesta por un texto de altura, una especie de resumen, casi una apología de su vida, una reflexión sobre una vocación. Es el libro de un gigante. Su gran diseño parece seguir la máxima de Clausewitz: que la mejor estrategia en la guerra es ser muy fuerte, primero en general y luego en el punto decisivo.

Estrategia, de Lawrence Freedman
Estrategia, de Lawrence Freedman

El asesor de política exterior de Blair y miembro de la investigación sobre la guerra de Irak ha escrito un ambicioso estudio de estrategia militar, política y corporativa.

Es menos una historia que una enciclopedia.

Se podría decir de Freedman que está estratégicamente ansioso. Contrariamente a las expectativas, se podría decir que la estrategia no se ocupa únicamente de la estrategia militar, que ya es un vasto dominio, sino que abarca casi todas las esferas de actividad estratégica conocidas por el hombre, o incluso de los animales, porque comienza como “2001: odisea del espacio”, con un ensayo sobre la evolución y el comportamiento estratégico de los chimpancés.

Después de una breve prehistoria, asimilando la Biblia, a los griegos, Sun Tzu, Maquiavelo y a Satanás (en “El paraíso perdido” de Milton) – de Satanás, es reconfortante aprender que tristemente carece de sentido estratégico – el cuerpo principal del trabajo está organizado en tres partes: «Estrategias de Fuerza» o estrategia militar, incluida la estrategia nuclear, el oficio de Freedman; «Estrategia desde Abajo» o estrategia política, con énfasis en los desamparados, es decir, los revolucionarios y los desposeídos; «Estrategia desde Arriba» o estrategia corporativa, una mezcla de cambio cultural y teoría social. Una breve sección final considera las posibilidades de la teoría estratégica a la luz de la ciencia social contemporánea; es más simple, tal cómo podríamos pensar ahora sobre la estrategia.

Esta es una empresa épica, de considerable ambición intelectual.

Muestra las conocidas virtudes freedmanianas: claridad, economía, competencia, sagacidad, una especie de simpatía profesional, casi una delicadeza de sentimientos para el sujeto, un compuesto de inmersión profunda, exposición practicada, y una cierta sabiduría práctica en él; una determinación de reconocer sus límites. En estrategia, todo está conectado. Freedman nos muestra cómo.

Tiene una comprensión profunda de los problemas fundamentales. La estrategia se define aquí como el arte de crear poder, un arte difícil de dominar. «Si bien es indudablemente algo bueno tener», como lo hace notar Freedman con sensatez, «también es algo difícil de entender». Se oye el eco de Clausewitz, que sigue siendo la autoridad preeminente, casi dos siglos después de su muerte. «Todo en la guerra es muy simple», dijo Clausewitz, «pero lo más simple es muy difícil». Freedman aconseja cautela: «el mundo de la estrategia está lleno de decepción y frustración, de medios que no funcionan y de fines que no se alcanzan».

Lawrence Freedman
Lawrence Freedman, autor de «Estrategia»

Su contraseña es la modestia.

La estrategia es más un mecanismo de supervivencia que una afirmación de control total. Puede ser poco más que una forma digna de «salir del paso». En todos los ambientes, militar, político o corporativo, Freedman enfatiza lo incremental, lo provisional, lo aberrante y lo contingente.

La estrategia, por lo tanto, comienza con un estado de cosas existente y solo adquiere significado al darse cuenta de cómo, para bien o para mal, podría ser diferente. Este punto de vista es bastante diferente de aquellos que suponen que la estrategia debe tratarse de alcanzar algún objetivo. Se puede estar más preocupado por hacer frente a una crisis extrema o por evitar un mayor deterioro en una situación que ya es estresante. Entonces, el primer requisito podría ser el de la supervivencia.

Esta es la razón por la cual una estrategia de materia práctica se entiende mejor modestamente, como pasar a la «siguiente etapa» en lugar de a una conclusión definitiva y permanente. La siguiente etapa es un lugar al que se puede llegar de forma realista desde la etapa actual. Ese lugar puede no ser necesariamente mejor, pero seguirá siendo una mejora de lo que se podría haber logrado con una estrategia menor o ninguna estrategia en absoluto.

Un libro sobre conocimientos

Es también un libro sobre conocimientos – conocimiento relevante – y sobre cómo ese conocimiento es empaquetado y presentado, adquirido y aplicado, usado y abusado. En otras palabras, se trata de las relaciones entre la teoría y la práctica, y de las teorías como una forma de práctica, como lo expresa el propio Freedman.

«La estrategia proporciona un camino en una amplia gama de discursos: formulaciones abstractas sobre lo que significa actuar de manera racional y reflexiones posmodernas sobre dominación y resistencia, propuestas sobre la causalidad y conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro humano, así como consejos prácticos sobre la mejor forma de derrotar enemigos en la batalla, socavar a los rivales en las elecciones y lanzar un nuevo producto al mercado.

Los estrategas han abordado la eficiencia de varias formas de coacción y de incentivos, la naturaleza humana bajo presión, la organización de grandes grupos de personas en movimiento, la negociación técnicas, visiones de una buena sociedad y estándares de conducta ética”.

Esto no es nada si no tenemos una vista amplia del campo de acción; y sirve para subrayar otra de las proposiciones cardinales de Freedman: que la estrategia no es simplemente una cuestión de violencia organizada o coacción, sino que está íntimamente ligada a la intuición, la deliberación y la persuasión. La racionalidad, por lo tanto, no es suficiente. La elección racional es una ilusión. El héroe de este libro puede ser Thomas Schelling, presentado como el más sutil de los pensadores estratégicos, inventor de «la racionalidad de la irracionalidad» y «la amenaza que deja algo al azar».

Unas ideas intrigantes

La generosa concepción que Freedman tiene de su tema lo lleva a abordar una serie de ideas intrigantes, como por ejemplo la proposición de que «el liberalismo tal como se desarrolló a lo largo del siglo XX podría enorgullecerse de crear las condiciones óptimas para la elaboración de estrategias», nosotros para especular sobre la teoría estratégica y la práctica bajo diferentes dispensaciones políticas o formaciones ideológicas. Estas son nociones sugerentes; pero no están lo suficientemente desarrolladas.

Freedman está entusiasmado con las narrativas estratégicas, «guiones» e historias, un toque atípicamente moderno, pero su propia narrativa funciona como un tren expreso, sin tiempo para hacer excursiones. Las teorías y los teóricos pasan zumbando, como las estaciones de tren, cada uno asignado a unas pocas páginas. El propio Clausewitz se despacha en apenas 10 páginas.

Estos tratamientos condensados tienden a resolverse a sí mismos en resúmenes, acompañados de críticas. «Che Guevara puede haber sido un comandante audaz y valiente, pero carecía de sentido político y pagó un alto precio por su teoría simplificada. Nunca forjó alianzas políticas efectivas y no apreció la necesidad de que un líder local fuerte sea la cara pública de una revolución. Más bien, él creía en su propia mística, como si la presencia de un luchador tan famoso inspirara valor y confianza”.

El final del libro

Gran parte de la última parte del libro corre el riesgo de perder de vista la estrategia, ya que se convierte en una serie de lecturas del trabajo de otros, en lugar de algo que el autor ha hecho suyo. Las lecturas varían ampliamente, desde Marx a McKinsey, de Bakunin a Burnham, desde Foucault a Ford. Se inspira en una impresionante variedad de fuentes: American Journal of Sociology se codea con Playboy y www.marxists.org en las notas finales, aunque inevitablemente hay algo un poco insatisfactorio sobre ellos. La amplitud del trabajo tiende a exceder su profundidad.

Hay otra laguna curiosa. Freedman es consciente de la tendencia en algunos círculos de convertir la estrategia en una serie de cuestiones técnicas y prácticas, como él mismo señala; cita dos veces a Hew Strachan en el nivel operativo de la guerra como «una zona libre de política». Sin embargo, este es en algunos aspectos una zona libre de política, especialmente a medida que se acerca al presente. No se menciona a Tony Blair, a quien Freedman aconsejó sobre política exterior, y apenas muy poco de George W. Bush.

Las referencias a la guerra de Irak son pocas y distantes (y cautelosamente benignas). Si la estrategia es «hacer sentido», este libro no tiene sentido de Irak, ni de Afganistán, ni de la guerra contra el terror mal concebida. La jugada final sobre historias estratégicas es atractiva pero escurridiza, debido a una señal de falta de ejemplos sostenidos. ¿Qué historias se contarán de la guerra en Iraq? ¿Qué historia contará la investigación de armas de destrucción masiva en Irak?

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PNL, de Amanda Vickers y Steve Bavister

PNL para comunicarse mejor con los demás y vivir mejor. ¡Reprograma tu mente con la PNL (programación neurolingüística) para tener éxito!

La PNL (programación neurolingüística) se ha convertido en unos pocos años en la técnica de la psicología aplicada más utilizada y más efectiva.

PNL, de Amanda Vickers y Steve Bavister
PNL, de Amanda Vickers y Steve Bavister

¿Su objetivo?

Ayudarte a cambiar sus propios patrones de pensamiento para vivir mejor con los demás y comunicarse bien.

Desde la infancia, estamos programados para pensar, actuar y visualizar el mundo de una determinada manera. Y todos desarrollamos nuestro propio programa para comunicarnos, fácilmente o no tan fácilmente.

La PNL ha descifrado los códigos y analizado las actitudes de los mejores para darte la receta de la felicidad. Este libro te ofrece un método para:

  • construir relaciones fuertes y profundas con los demás,
  • volverte más abierto y creativo,
  • deshacerte de la ansiedad y tus emociones negativas,
  • acercarte al futuro con confianza.

En el libro se pueden leer muchos ejercicios prácticos que se puedes hacer todos los días, lo que va a mejorar todos los aspectos de tu vida: la calidad de tus relaciones, la excelencia en tu trabajo, encontrar la dirección correcta de tu vida y el desarrollo de tu familia.

Resumen del libro

  • ¿Qué es la PNL?
  • Los fundamentos de la PNL
  • Los sistemas de representación
  • Las sub-modalidades
  • Los Metaprogramas
  • Valores y creencias
  • Buena formulación de objetivos
  • Estados y emociones
  • Anclajes
  • Agudeza sensorial y calibración
  • El rapport
  • Las posiciones perceptuales
  • El Metamodelo
  • El marco, el encuadre, encuadramiento y piezas
  • Otras técnicas claves para NLP
  • Modelado
  • Las líneas del tiempo
  • Las estrategias
  • El modelo de Milton
  • Ir más allá
  • Glosario

En resumen, ¿deseas aprovechar los beneficios de la PNL?

Si quieres ser más eficiente en el trabajo y estar mas a gusto con los demás, ¡este libro es para ti!

Mejora tus relaciones personales y profesionales, ser más abierto y creativo y acercarse al futuro con confianza, ¡es posible!

Steve Bavister y Amanda Vickers son psicólogos especializados en Programación Neurolingüística.

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El fabuloso poder de tu supercerebro

Aquí descubrirás cómo lograr el poder de tu supercerebro y aprovechar al máximo los increíbles poderes de este sofisticado órgano.

También aprenderás en el fabuloso poder de tu supercerebro:

– que los cerebros de los genios más grandes se parecen en todos los sentidos a los tuyos;

– cómo la práctica de la meditación desarrolla las capacidades del cerebro;

– que un mejor uso del cerebro puede ayudar a curar la depresión;

– que algunas técnicas mentales pueden ayudarte a perder peso.

Deepak Chopra y Rudolph Tanzi son especialistas reconocidos en el cerebro y, según ellos, el ser humano utiliza solo el 5% del potencial de este fabuloso órgano. Para hacerlo lograr el poder de tu supercerebro, comparten contigo los poderes de aprendizaje y las habilidades de autocuración. Sus descubrimientos sobre los secretos del cerebro abren la puerta a tu propia realidad y te dan las claves para transformar tu cerebro en el poder de tu supercerebro, usado en plena conciencia por su dueño.

El fabuloso poder de tu supercerebro
El fabuloso poder de tu supercerebro

Todos pueden desarrollar las capacidades de su cerebro

En los años 70 y 80, la medicina sabía poco sobre el funcionamiento del cerebro. La llegada de la neurociencia ha permitido conocer más sobre este extraordinario órgano de apenas 1,5 kg:

– alberga casi 100 mil millones de células nerviosas;

– las neuronas están conectadas entre sí por un millón de millones de sinapsis;

– los axones, un tipo de filamentos que extienden la neurona, se crean y destruyen todos los días de acuerdo con sus experiencias. Forman un enlace entre las neuronas y las sinapsis.

La relación que tienes con tu cerebro evoluciona todos los días y tú eres a su vez:

– líder: le das instrucciones;

– inventor: creas nuevas sinapsis todos los días en tu cerebro;

– maestro : le enseñas cosas nuevas a tu cerebro;

– usuario : como tal, tienes el deber de mantenerlo.

Explotar en el mejor de los casos las capacidades extraordinarias del cerebro para obtener un supercerebro supone pensar de otra manera la relación entre este órgano y la mente, y desarrollar mejor estos cuatro roles.

Según las últimas investigaciones en neurociencia, el cerebro es capaz de mucho más de lo que pides. Sus límites son aquellos que tu le impones.

Este misterioso órgano posee capacidades prodigiosas, como demuestran muchos relatos.

Por ejemplo, Magnus Carlsen, un prodigio del ajedrez, puede mantener partidas de 32 piezas en 10 tableros diferentes y jugar en consecuencia.

Al igual que él, rápidamente te darás cuenta de que todo es solo una cuestión de intención, voluntad, entrenamiento y paciencia.

El mundo cambia

Si Deepak Chopra sigue siendo poco conocido fuera de su pais, es una verdadera autoridad en el mundo, y especialmente en los Estados Unidos, donde ha publicado más de 80 libros. Fue elegido por Time Magazine para ser una de las 100 personalidades más influyentes del mundo en 1999. Fue invitado por Oprah Winfrey y asesora a ejecutivos corporativos y a algunas estrellas como Madonna, Lady Gaga o Salma Hayek. .

Algunas de sus observaciones y en particular su propensión a invocar la física cuántica para justificar sus teorías espirituales le valieron la ira de la comunidad científica internacional.

Desacondicionamiento

Deepak Chopra ofrece un curso en Columbia Business School. Está dirigido a estudiantes de creación y gestión empresarial a través de un seminario llamado «El alma de los líderes». El primer paso de este curso es «descondicionar».

Ya sea en la unidad familiar, en un círculo de conocidos y amigos, en la escuela o más ampliamente en la sociedad a través de los medios, películas, literatura, todo el mundo ha sido «condicionado» a ser y evolucionar de cierta manera.

Por ejemplo : un hombre al que se le ha dicho una y otra vez cuando era niño y adolescente que no era «atlético», «no era bueno en matemáticas» o «no era muy creativo» tenderá a aceptar esta visión de él. Y lo integrará profundamente para definirse de esta manera.

Otro ejemplo: una mujer que siempre ha visto a su familia realizar una acción de una manera muy precisa se rehará a sí misma de la misma manera, mediante el mimetismo.

En este condicionamiento está en el origen de diferentes tipos de sufrimiento. Debido a ello, uno no comprende sus deseos profundos o sus ambiciones personales, apropiándose de los que nos han sugerido.

¿Cómo comenzar el desacondicionamiento?

La fase de desacondicionamiento consiste en poner distancia entre uno mismo y lo que uno cree que es consciente de sí mismo. Implica comprender que no somos nuestros pensamientos. Debemos dejar de creer que las oraciones más o menos comprensivas que pasan por nuestras mentes todo el día emanan de nosotros. Si bien algunos de ellos se originan profundamente en nosotros, la mayoría son en realidad juicios desde el exterior.

Paso 1: el desacondicionamiento puede comenzar con una fase simple e informal de interrogatorio y cuestionamiento puntual. Cuando un juicio negativo sobre ti cruza tu mente («Soy malo en esta actividad», «Realmente no sé cómo hacer esta actividad», «Una vez más fui excesivo / estúpido / distraído / … «), solo ten en cuenta esta observación.

Ten en también cuenta los prejuicios que te asocian y califican (“No soy creativo», «No soy atlético,» «No puedo cocinar», «No puedo…») Esta fase única te ayudará a empezar a entender la forma en que te hablas a ti mismo

Paso 2: Meditación de atención plena («mindfullness»). Si deseas profundizar el ejercicio, la meditación consciente es la correcta.

Al contrario de lo que uno podría creer, la meditación no es sinónimo de retiro tranquilo o solitario. Meditar es estar totalmente en el mundo y observarlo completamente. Se puede practicar en cualquier lugar y durante unos minutos cada día, para comenzar. También te estarás dando cuenta de los pensamientos que constantemente cruzan tus mente para saber si emanan del exterior o de ti mismo. Meditar permite convertirse en «uno mismo».

La caja de herramientas de meditación

Para ayudarte a comenzar la meditación, hay centros en las principales ciudades de tu pais dedicados a este aprendizaje.  Las aplicaciones móviles también pueden ayudarte. La mayoría de ellos ofrecen sesiones de meditación guiada.

Finalmente, no te pierdas estos libros sobre el tema por parte de los embajadores de esta disciplina : Matthieu Riccard (también traductor del Dalai Lama) o Eckhart Tolle.

«El arte de la meditación» de Matthieu Riccard

«El poder del ahora» de Eckhart Tolle 

«Déjate en paz y empieza a vivir” de Fabrice Midal

Conclusión

Factor de longevidad antienvejecimiento: el supercerebro tiene poderes fantásticos. Ser consciente de esta complejidad es el primer paso hacia lograr un supercerebro. Sin embargo, la investigación aún tiene mucho que descubrir sobre las redes dinámicas y vivas que produce constantemente. Probablemente, en el futuro, evitará la aparición de patologías cerebrales como el autismo o la enfermedad de Alzheimer.

Qué recordar sobre este artículo:

– cualquiera puede desarrollar las capacidades de su cerebro;

– desarrollar las capacidades de tu cerebro, deshacerte de conceptos erróneos al respecto;

– cada cerebro puede convertirse en un supercerebro, a la manera de Einstein;

– utilizar mejor el cerebro también es seguir siendo el maestro para luchar contra la depresión;

– cerebro, cuerpo y mente deben agruparse para crear su propia realidad;

– saber que tu cerebro puede resolver un problema de sobrepeso;

– tu supercerebro puede resolver problemas de ansiedad;

– el supercerebro tiene el poder de crear la realidad;

– un supercerebro puede sanar el cuerpo.

Aquí puedes adquirir “El fabuloso poder de tu supercerebro”

Aquí puedes ver las primeras páginas de “El fabuloso poder de tu supercerebro”

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PNL, de Amanda Vickers y Steve Bavister

Pequeño tratado de manipulación para gente de bien

Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom

Pequeño tratado de manipulación para gente de bien

Al leer este pequeño tratado de manipulación, descubrirás cómo maximizar tus posibilidades de obtener lo que deseas de los demás.

En este libro de Robert-Vicent Joule y Jean-Léon Beauvois también descubrirás:

– Qué comportamientos naturales permiten la manipulación.

– ¿Cuáles son las técnicas más efectivas y científicamente probadas?

– Cómo usarlos.

– Con qué propósito usarlos.

– Cómo darte cuenta de que estás siendo manipulado.

Los autores del » Pequeño tratado de manipulación para gente de bien», Joule y Beauvois, son eminentes psico-sociólogos que han estudiado ampliamente los comportamientos más comunes de las personas.

Pequeño tratado de manipulación para gente de bien
Pequeño tratado de manipulación para gente de bien

Por supuesto, cada individuo tiene su propia personalidad y las reacciones difieren entre individuos, por lo que especifican «aumentar sus posibilidades» y no «tener éxito» para manipular. Dos objetivos están claramente establecidos en este libro: obtener algo de los demás y saber cómo identificar la manipulación. Este resumen es para aquellos cuyas intenciones son saludables y loables, los manipuladores perversos no esperen nada de este libro.

La obtención gratuita se basa en el compromiso y el efecto de congelación

Para comprender completamente las técnicas de manipulación desarrolladas en el “Pequeño tratado de manipulación para gente de bien”, se debe conocer el funcionamiento interno de la toma de decisiones, porque someterse a la voluntad de los demás es una decisión.

Comencemos con el compromiso.

El compromiso es la sensación de estar involucrado en una decisión; de lo contrario, el responsable de la toma de decisiones no tiene las responsabilidades de su decisión y es posible que no rinda todo lo que se espera de él. El compromiso es específico para cada uno: depende de la personalidad, pero también de los valores y convicciones que la componen. Para lograr que la otra persona adopte un cierto comportamiento, debe sentirse involucrada en la decisión; más adelante veremos cómo favorecer la toma de decisiones en una persona, cuando no es la suya.

La segunda base sobre la que se basa la manipulación es el efecto de congelación, que se basa en el compromiso.

La investigación científica muestra que cuando un sujeto se involucra en un comportamiento, tiende a perseverar en su decisión, incluso si al final resulta ser contraproducente. Esta conclusión nació de varios estudios, especialmente con estudiantes de psicología, que tuvieron lugar en dos etapas:

– el primero era darles dos opciones a los participantes, que tenían que tomar una decisión: una era más interesante desde el punto de vista del aprendizaje, la otra permitía avanzar más rápidamente en el plan de estudios. Hubo dos grupos: por un lado, el facilitador influenció fuertemente la decisión  (el que se mueve más rápido), mientras que el otro grupo quedó libre para elegir entre estas dos opciones.

– La segunda etapa les permitió a los estudiantes de ambos grupos la posibilidad de volver sobre su elección, añadiendo restricciones a la segunda opción. No permite avanzar más rápido y sigue siendo tan poco interesante desde el punto de vista del aprendizaje, el presentado por el facilitador. Los estudiantes que eligen libremente esta opción durante la primera sesión perseveraron en su elección, a pesar de la restricción, mientras que aquellos que fueron influenciados están más a favor de su decisión.

Por lo tanto, las decisiones tomadas con sentido de libertad persisten, incluso si finalmente resultan más restrictivas. Por otro lado, las decisiones influenciadas no involucran al sujeto personalmente en la decisión y este último cambia su opinión más fácilmente.

Conclusión

Las técnicas de manipulación son efectivas si se utilizan y personalizan bien, tanto a nivel manipulador como manipulado. Estas técnicas se basan en estudios de comportamiento que han demostrado su efectividad; sin embargo, si aumentan las posibilidades de recibir una respuesta favorable, no lo garantizan, porque en ningún momento influyen en la libre voluntad de la persona. Este tipo de manipulación se usa para vender u obtener servicios pequeños, muy útiles para hacer que los niños se porten mejor, o para obtener algo de dinero para tomar el autobús cuando te has olvidado de tu cartera. Pero nunca debes olvidar tu  marco moral.

Puedes adquirir el “Pequeño tratado de manipulación para gente de bien”  pinchando aquí.

Ver también: Así se manipula al consumidor

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Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom

En «Así se manipula al consumidor», de Martin Lindstrom, te explican de forma muy gráfica cómo las empresas consiguen lavarnos el cerebro y que compremos sus marcas

En “Así se manipula al consumidor”, su autor descorre las cortinas y sirve una trepidante exposición de cómo publicistas y empresas nos hacen creer que nos sentiremos despojados, estúpidos y unos parias a no ser que compremos el nuevo modelo de iPad o la nueva marca de desodorante o esa marca de cochecito cuyo precio es igual al alquiler mensual de nuestro estudio. Igual que hago yo en mi documental, él pretende exponer todo lo que sucede en las profundidades del marketing y la publicidad. Sólo que él cuenta con una clara ventaja: forma parte de este mundillo. Martin nos lleva a salas de reuniones de todo el mundo. Habla con directivos de publicidad y marketing y personas del sector. Comparte batallitas sensacionales, entre ellas algunas propias.

Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom
Así se manipula al consumidor, de Martin Lindstrom

A continuación, del libro «Así se manipula al consumidor», puedes leer parte del Capítulo 4 “Cómpralo y echa un polvo”. Todo el libro es igual de apasionante.

Rocíate y vendrán

¿Cómo sé que los hombres piensan en el sexo 32 veces al día? Porque hablé con David Cousino, respetado directivo de Unilever y experto en el conocimiento del consumidor y el mercado, que compartió conmigo esta información y muchos otros sorprendentes descubrimientos del equipo de investigación interno de Unilever como resultado de la preparación del lanzamiento de lo que se convertiría en una marca multimillonaria: Axe.

Axe es una línea de productos de cuidado personal para hombre que incluye desodorantes corporales en espray, barra y bola; champús, y geles de ducha con nombres como Apollo, Kilo, Phoenix, Tsunami y Voodoo. Lanzada para el consumidor en Estados Unidos en 2002, Axe es famosa en los círculos de marketing por la astuta forma en que posicionó sus productos como auténticas feromonas embotelladas; pociones mágicas que podían transformar al feo más grasiento, flaco y propenso al acné, en un imán para el sexo, seguro de sí mismo, guapísimo y escultural.

La historia entre bastidores de cómo Unilever creó esta ahora legendaria campaña de Axe no es una mera demostración del poder del sexo en la publicidad, sino también un ejemplo fascinante de cómo las empresas y los vendedores investigan con todo detalle lo más profundo de nuestras psiques (nuestras esperanzas, sueños e ilusiones) para elaborar campañas provocativas, escandalosamente sexuales y muy exitosas que exceden los límites de la publicidad como la conocemos para llegar al consumidor.

En primer lugar, el equipo de Unilever llevó a cabo a través de la red una amplia y exhaustiva encuesta a 12.000 chicos y hombres de entre 15 y 50 años de todo el mundo: desde Estados Unidos hasta el Reino Unido, México, Sudáfrica, Turquía o Japón. Pero no era una encuesta normal; planteaba a los participantes una serie de preguntas muy personales y, en cierto modo, incómodas, como: «¿Qué estrategia tienes para conquistar a una chica?», «¿Cuándo te sientes realmente inseguro?», «¿Cuándo te rechazó una chica?», «¿Cuál es tu fantasía sexual ideal?» y la mencionada antes: «¿Cuántas veces al día piensas en el sexo?».

¿Por qué Unilever planteó estas preguntas? Cousino, cuyo equipo analizó con posterioridad los resultados país por país, recuerda: «Queríamos identificar las verdades humanas de los hombres. Lo que mueve a los hombres es lo mismo, independientemente de dónde vivan, de dónde hayan nacido o de quiénes sean».

Los resultados fueron, cuanto menos, reveladores (no hay nada como el anonimato de la web para que un tipo lo suelte todo). Puede parecer un estereotipo o una escena de una mala peli porno, pero resulta que la principal fantasía de los hombres es ésta: un chico u hombre ocioso en un jacuzzi rodeado de tres o cuatro mujeres desnudas. Hay una botella de champán cerca, con la espuma cayendo en el jacuzzi. Según estas respuestas y otras, el equipo de Axe advirtió algo: la fantasía masculina suprema no es que una mujer sensual los encuentre irresistibles, ¡sino que varias mujeres sensuales los encuentren irresistibles!

Ése fue el gran descubrimiento que pronto se convertiría en la esencia de la campaña de Axe. Cousino explica: «Nos dimos cuenta (o más bien confirmamos…) de que si queríamos que la campaña tuviera éxito, debía hacer hincapié en el tema de las feromonas de la marca». Pero, un momento, estos vendedores aún no habían acabado las investigaciones.

A continuación, con espíritu de camaradería masculina, Cousino y sus colegas de Unilever acompañaron a unos cien varones (se llevaron a cabo estudios idénticos en países europeos, América del Norte y Latinoamérica) de entre 15 y 50 años a bares hasta las tres o las cuatro de la madrugada y, mientras tomaban muchas notas a escondidas, los observaron en acción.

Su objetivo era ver cómo estos hombres elegían a mujeres entre la multitud y finalmente las abordaban (para analizar su «juego», por así llamarlo). Tras estudiar de manera minuciosa páginas y páginas de notas y mediante un proceso que en el sector se conoce como «segmentación», el equipo de Unilever aisló seis perfiles psicológicos de animal macho, el usuario potencial de Axe.

El desglose:

El depredador, como Cousino lo describe, encubre su inseguridad tras una fachada de bravucón jactancioso. Conduce un coche de marca, viste ropa sofisticada y está siempre al acecho. Siente poco o ningún respeto por las mujeres, y es muy mentiroso: puede mentir a una mujer sobre su trabajo (cuando, de hecho, está en el paro), sobre dónde vive (por lo general con sus padres), etcétera. El depredador suele tomar como objetivo a mujeres que salen solas, con preferencia a las ebrias, de las que puede aprovecharse. En resumen: el depredador es la peor pesadilla de cualquier mujer (y de su padre).

Talento natural. Se trata del varón inteligente, atlético, con éxito, carismático, seguro de sí mismo por naturaleza; el tipo que los demás hombres quieren tener cerca y que las mujeres encuentran atractivo. Suele conseguir a las mujeres que pretende, aunque nunca con engaños (curiosamente, cuando los investigadores de Axe preguntaron a todos los hombres, descubrieron que en su mayoría no sólo querían ser el tipo con talento natural, sino que muchos creían serlo. Era como una versión sexual del efecto del lago Wobegon).

El tipo matrimonio, es exactamente eso: dulce, confiado, respetuoso y seguro de sí mismo. Es el tipo que una mujer quiere presentarle a su madre (a pesar de lo que digan las mujeres solteras, según el estudio de Unilever «el tipo matrimonio» constituye un segmento bastante amplio de la población masculina joven).

El eterno amigo. No hay peor golpe de gracia para un joven enamorado que oír las palabras: «Lo siento, pero… me gustas como un hermano. ¿No podemos ser sólo amigos?». Sin crueldad, Cousino destaca: «Los ves deshincharse ante ti». No es extraño que bastantes homosexuales (y los gais que no han salido del armario) aparecieran en esta categoría.

El principiante inseguro. Estos pobres jóvenes no tienen la menor idea de cómo hacer para acercarse a las mujeres. Junto con «el tipo matrimonio» y los de talento natural, Estados Unidos cuenta con una gran cantidad de principiantes inseguros. Irónicamente, en apariencia recuerdan al depredador, porque cuando se acercan a las mujeres se comportan de manera que las incomodan, pero sus motivos son honestos y no engañosos.

El principiante entusiasta. Estos jóvenes tampoco tienen la menor idea de lo que hacen, pero transmiten entusiasmo más que repulsión. Puede que no triunfen, pero nadie les dirá que no se han esforzado.

De modo que, una vez que los investigadores de Axe hubieron aislado estos seis segmentos, ¿qué hicieron con la información? El primer paso fue averiguar cuál de los seis tipos de hombre era su mejor objetivo. Decidieron que la elección más evidente era la del principiante inseguro, seguido del principiante entusiasta y del talento natural. ¿Por qué?

Pues bien, los vendedores concluyeron que a los dos primeros segmentos, por su falta de autoestima y experiencia, resultaría fácil convencerlos de que Axe sería la clave para mejorar su éxito con las mujeres; se rociarían para aumentar su autoconfianza. Por el contrario, los tipos con talento natural no necesitaban dosis de autoconfianza, pero se les podría convencer de que utilizasen Axe como toque final antes de salir. Lo cual no tenía nada que ver con los depredadores, por ejemplo, de los que los vendedores sabían que jamás creerían necesitar ese producto, ni otra cosa para triunfar con las mujeres que su sex appeal.

Por lo tanto, con el principiante inseguro como principal objetivo, Axe se presentó con una serie de anuncios televisivos de treinta segundos que explotaban lo que su investigación había revelado como la fantasía masculina suprema: ser irresistible no sólo ante una, sino ante varias mujeres sensuales. Estos anuncios se convirtieron en una genialidad del marketing. En una publicidad de treinta segundos, un ejército de amazonas en bikini, atraídas por el irresistible perfume, asalta una playa vacía para rodear y seducir a un joven escuálido e indefenso que utiliza Axe.

En otro, un joven desnudo y lleno de jabón se está duchando cuando, de repente, el suelo del baño se agrieta y cae (aún desnudo y lleno de jabón) en un sótano repleto de jóvenes mujeres ligeras de ropa, que empiezan a dar brincos y a hacer movimientos de caderas tan lascivos que provocarían a una estrella del porno.

En otro menos que sutil anuncio de Axe, una mujer dice: «Nadie quiere jugar con material sucio», antes de proceder, con la ayuda de una asistenta («Mónica, ¿puedes ayudarme con estas bolas sucias?»), a limpiar y acariciar dos bolas blancas de golf con sus muy cuidadas manos. En otro, en el que un par de universitarias arrastran y meten a un intelectual presumido en lo que es, en apariencia, un tocador, la sugerente promesa es: «Si lo rocías, vendrán».

Y hay más: a un grupo de mujeres jóvenes les alcanza con una profunda inhalación el olor de un hombre Axe cercano para, de inmediato, sentirse obligadas a darle sus números de móvil; en otro, un hombre se rocía con el espray corporal Dark Temptation de Axe, que de inmediato lo transforma en un trozo de chocolate de tamaño natural, que un grupo de fogosas mujeres de la calle mordisquea provocativamente durante el resto de la publicidad de treinta segundos. El mensaje de estos anuncios no puede ser más claro: utiliza Axe y echa un polvo. Varias veces y con distintas mujeres.

La campaña fue un éxito inmediato y, rápidamente, Axe se convirtió en la marca número uno del sector de antitranspirantes-desodorantes masculinos, lo cual en 2006 aportó a Unilever 71 millones de dólares en ventas (50 millones de dólares más que su principal rival, Tag), y en 2007, 186 millones de dólares (excluyendo las ventas de Walmart), esto supone un incremento del 14 por ciento; a años luz de su rival más cercano.

Es más, las ventas de otros productos de la marca también se dispararon, porque los espráis corporales suelen utilizarse como «fragancia de prueba» y, si un joven consumidor simpatiza con una marca, es más posible que compre otros productos de la misma empresa (lo que los del sector denominamos el «efecto halo»). Además, Axe había alcanzado fama mundial por sus anuncios audaces, que fueron calificados de distintas maneras: divertidos, brillantes, ofensivos o escandalosamente sexistas. En cualquier caso, fue publicidad gratuita y funcionó.

No obstante, el inmediato éxito de la marca pronto se volvió en su contra. El problema fue que los anuncios habían funcionado demasiado bien convenciendo a los principiantes inseguros y a los principiantes entusiastas de que compraran el producto. En todas partes, presumidos y estúpidos compraban grandes cantidades de Axe y esto dañaba la imagen de la marca. A la larga (por lo menos en Estados Unidos), para la mayoría de los estudiantes de instituto y universidad, Axe se había convertido en la marca de los perdedores patéticos, y no es de extrañar que las ventas decayeran.

Entonces, Axe tuvo que enfrentarse a otro gran problema. Los estudiantes de instituto inseguros estaban tan convencidos de que Axe los haría sexualmente atractivos que empezaron a empaparse del producto. A fin de cuentas, si Axe = sexo, luego, más Axe = más sexo, ¿no? Según CBC News: «Algunos chicos se empapan de Axe, por lo visto creyendo en los anuncios que muestran a un joven poniéndose desodorante y encontrando de inmediato a una bella mujer».

Los estudiantes apestaban tanto a Axe que el fenómeno se convirtió en una distracción en la escuela. En Minnesota, los funcionarios del distrito escolar intentaron incluso prohibirlo, afirmando que «se abusa de este espray para hombres y el hedor del aerosol supone un peligro para los estudiantes y el cuerpo de profesores». El director de una escuela canadiense empezó a confiscar los envases de Axe. Un profesor declaró: «Se lo rocían por la cabeza y el cuello. No se dan cuenta de lo potente que es ese olor […]. No son conscientes de cómo uno se convierte en una maloliente bomba andante, [que es] básicamente lo que son».

En la actualidad, Unilever está reforzando la marca con una serie de vídeos virales más centrados en mostrar a los hombres dónde deben aplicarse Axe. Naturalmente, también están cargados de alusiones sexuales; tras rociar un maniquí, la portavoz le arranca de un tirón el brazo derecho y empieza a azotarse llorando: «¡He sido mala!».

A pesar de estos pequeños tropiezos, el éxito disparatado de la campaña publicitaria de Axe demuestra lo que puede suceder cuando una marca y sus habilidosos vendedores investigan y conectan con nuestras fantasías y deseos sexuales más íntimos y arraigados. Y demuestra que, hoy en día, como siempre, nuestras fantasías y deseos sexuales más arraigados pueden ser uno de los persuasores más potentes que existen.

Aunque se siguen empleando algunas técnicas de marketing ya consolidadas, como la que acabamos de comentar, lo que la mayoría de la gente ignora es que empresas y anunciantes utilizan el sexo de muchas nuevas y engañosas maneras.

En este capítulo analizaremos los provocadores resultados de algunos experimentos que llevé a cabo recientemente sobre el sexo en la publicidad, con algunas revelaciones impactantes sobre qué piensan los hombres heterosexuales cuando ven en publicidad cuerpos desnudos de hombres (pista: no es en sus novias) y con qué tipo de hombres las mujeres nunca confesarán tener fantasías (pista: basta con mirar los pósters de nuestras hijas preadolescentes).

También examinaremos cómo los papeles cambiantes de hombres y mujeres en nuestra sociedad determinan la forma en que las empresas utilizan el atractivo sexual y la belleza para manipular al hombre del siglo XXI.

Aquí puedes adquirir el libro completo «Así se manipula al consumidor» 

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33 estrategias de la guerra, de Robert Greene. Estrategias para tu vida

33 estrategias de la guerra es una obra altamente recomendable. Se basa en una analogía entre la estrategia militar y la estrategia aplicada a diversos ámbitos.

Con una marcada influencia de El Arte de la Guerra de Sun Tzu y de las biografías de personajes tales como Napoleón Bonaparte o George Patton, en sus 33 estrategias de la guerra , Greene plantea 33 polémicos puntos para comenzar a pensar estratégicamente y no tácticamente. El campo de batalla es la propia carrera profesional.

Las 33 estrategias de la guerra
33 estrategias de la guerra
Primero, en las 33 estrategias de la guerra se establecen reglas fundamentales del pensamiento estratégico a tener en cuenta, de uso permanente:
  • Ver la vida desde un punto de vista realista
  • No juzgar a los demás de acuerdo con lo que dicen, sino con lo que hacen.
  • Depender sólo de uno mismo.
  • No reaccionar con enojo sino con sabiduría.
  • No tratar de imponer su punto de vista a la fuerza.
  • Mantener el ánimo.

A continuación puedes leer el prefacio de » Las 33 estrategias de la guerra».

Vivimos en una sociedad que promueve los valores democráticos de ser justos con uno y con todos, la importancia de encajar en un grupo y saber cómo cooperar con los demás. Se nos enseña pronto en la vida que quienes son exteriormente combativos y agresivos pagan un precio social: impopularidad y aislamiento.

Estos valores de armonía y cooperación son perpetuados en formas sutiles y no tanto: a través de libros sobre cómo triunfar en la vida; a través del agradable, pacífico exterior que quienes encabezan al mundo presentan a la sociedad; a través de las nociones de corrección que saturan el espacio público. El problema para nosotros es que se nos educa y prepara para la paz, y no se nos prepara en absoluto para lo que enfrentamos en el mundo real: la guerra.

Ciertamente tiempo de milicia tiene el hombre sobre la tierra. JOB 7, 1

Qui desiderat pacem, praeparet bellum. (Quien quiera paz, que se prepare para la guerra.)
VEGECIO, SIGLO IV D.C.

En las 33 estrategias de la guerra se explica que esta guerra existe en varios niveles. El más obvio es el de nuestros rivales en la parte contraria. El mundo se ha vuelto crecientemente competitivo y malévolo. En la política, los negocios e incluso las artes encaramos adversarios que harán casi cualquier cosa para tener ventaja. Más inquietantes y complejas, sin embargo, son las batallas que sostenemos con quienes supuestamente están de nuestro lado.

Hay quienes externamente juegan en equipo y actúan en forma amigable y complaciente, pero nos sabotean tras bastidores y usan al grupo para promover su propia agenda. Otros, más difíciles de detectar, practican sutiles juegos de agresión pasiva, ofreciendo ayuda que nunca llega, infundiendo culpa como un arma secreta. En la superficie todo parece bastante pacífico, pero justo bajo ella cada quien ve únicamente por sí mismo, dinámica que infecta incluso a familias y relaciones. La sociedad puede negar esta realidad y promover un cuadro más apacible, pero nosotros la conocemos y sentimos, en nuestras heridas de guerra.

Y no es que nosotros y nuestros colegas seamos criaturas innobles incapaces de cumplir los ideales de la paz y el desprendimiento, sino que no podemos evitar ser como somos. Poseemos impulsos agresivos imposibles de ignorar o reprimir. En el pasado, los individuos podían esperar que un grupo —el Estado, la familia extensa, una compañía— se hiciera cargo de ellos, pero éste ya no es el caso, y en este mundo desvalido tenemos que pensar primero y principalmente en nosotros y nuestros intereses.

Lo que necesitamos no son imposibles e inhumanos ideales de paz y cooperación a los cuales adherirnos, ni la confusión que esto nos provoca, sino conocimientos prácticos sobre cómo abordar el conflicto y las batallas diarias que enfrentamos. Y estos conocimientos no aluden a cómo ser más enérgicos para obtener lo que queremos o para defendernos, sino a cómo ser más racionales y estratégicos en lo tocante al conflicto, canalizando nuestros impulsos agresivos en vez de negarlos o reprimirlos. Si hay un ideal que perseguir en las 33 estrategias de la guerra, debería ser el del guerrero estratégico, el hombre o la mujer que maneja situaciones y personas difíciles con maniobras hábiles e inteligentes.

[La estrategia] es más que una ciencia: es la aplicación del conocimiento a la vida práctica, el desarrollo de pensamientos capaces de modificar la idea rectora original a la luz de situaciones siempre variables; es el arte de actuar bajo la presión de las más difíciles condiciones.
HELMUTH VON MOLTKE, 1800-1891

Muchos psicólogos y sociólogos han sostenido que es por medio del conflicto que los problemas a menudo se resuelven y las diferencias reales se concilian. Nuestros éxitos y fracasos en la vida pueden atribuirse a lo bien o mal que manejamos los inevitables conflictos que enfrentamos en la sociedad. Las formas comunes en que la gente los maneja —tratar de evitar todo conflicto, reaccionar emocional y violentamente, volverse furtiva y manipuladora— son todas ellas contraproducentes a largo plazo, porque no están bajo un control consciente y racional y suelen empeorar la situación.

Como se explica en las 33 estrategias de la guerra, los guerreros estratégicos operan de modo muy distinto. Piensan anticipadamente sus metas de largo plazo, deciden qué batallas eludir y cuáles son inevitables, saben cómo controlar y canalizar sus emociones. Cuando se ven obligados a pelear, lo hacen en forma indirecta y con maniobras sutiles, de modo que sus manipulaciones son difíciles de rastrear. Es así como pueden mantener el pacífico exterior tan apreciado en estos tiempos políticos.

Este ideal de combatir racionalmente nos viene de la guerra organizada, ámbito en el que el arte de la estrategia se inventó y refinó. En un principio, la guerra no fue en absoluto estratégica. Las batallas entre tribus se libraban en forma brutal, una especie de ritual de violencia en el que los individuos podían ostentar su heroísmo. Pero cuando las tribus se expandieron y evolucionaron en Estados, se hizo más que evidente que la guerra tenía demasiados costos ocultos, que trabarla ciegamente solía conducir al agotamiento y la autodestrucción, aun para el vencedor. De alguna manera las guerras tenían que librarse de un modo más racional.

La palabra “estrategia” procede de la antigua palabra griega strategos, que significa literalmente “el jefe del ejército”. La estrategia era en este sentido el arte del generalato, de la dirección del esfuerzo bélico entero, decidiendo qué formaciones desplegar, en qué terreno combatir, qué maniobras usar para lograr ventaja. Y cuando estos conocimientos progresaron, los jefes militares descubrieron que cuanto más pensaban y planeaban con anticipación, más posibilidades de éxito tenían.

Nuevas estrategias podían permitirles derrotar a ejércitos mucho más grandes, como hizo Alejandro Magno en sus victorias sobre los persas. Al enfrentar a adversarios astutos que también recurrían a la estrategia, se desarrolló una presión ascendente: para obtener ventaja, un general tenía que ser aún más estratégico, más indirecto y hábil, que la otra parte. Al paso del tiempo, las artes del generalato se volvieron cada vez más sofisticadas, conforme se inventaban más estrategias.

Aunque la palabra “estrategia” es de origen griego, el concepto aparece en todas las culturas, en todos los periodos. Sólidos principios sobre cómo manejar los inevitables accidentes de la guerra, cómo elaborar el plan maestro, cómo organizar mejor al ejército: todo esto puede encontrarse en manuales de guerra desde la antigua China hasta la Europa moderna. El contrataque, la maniobra de flanqueo o envolvimiento y las artes del engaño son comunes a los ejércitos de Genghis Khan, Napoleón y el rey zulú Shaka. En conjunto, estos principios y estrategias indican una suerte de sabiduría militar universal, una serie de patrones adaptables que pueden incrementar las posibilidades de victoria.

En consecuencia, hijo mío, elabora tu estrategia a fin que las recompensas en las justas no esquiven tu puño. La estrategia produce un mejor leñador que la fuerza. Mantiene en curso el navío del piloto cuando el viento sopla sobre la mar azul. Y vence carreras por los aurigas. Un cochero imprudente confía en sus caballos y su carro, y gira en una u otra dirección, sobre la marcha, sin tirar de la rienda a sus corceles. Pero el que sabe triunfar con caballos de menor valía, fija el ojo en el mástil y da más ceñidas vueltas, y mantiene desde el principio, con firme mano, tensas las riendas, mientras observa al puntero.
LA ILÍADA, HOMERO, CIRCA SIGLO IX A.C.

Quizá el mayor estratega de todos sea Sun Tzu, autor del antiguo clásico chino El arte de la guerra. En su libro, escrito probablemente en el siglo IV a.C., pueden hallarse huellas de casi todos los patrones y principios estratégicos desarrollados más tarde en el curso de los siglos. Pero lo que los une, lo que constituye de hecho el arte de la guerra a ojos de Sun-tzu es el ideal de vencer sin derramar sangre.

Explotando las debilidades psicológicas del adversario, manipulándolo para que adopte posiciones precarias, induciendo sentimientos de frustración y confusión, un estratega puede lograr que la otra parte se desplome mentalmente antes de rendirse físicamente. De este modo, la victoria puede obtenerse a mucho menor costo. Y el Estado que gana guerras con escasa pérdida de vidas y desperdicio de recursos es el Estado que puede prosperar durante periodos más largos.

Ciertamente, la mayoría de las guerras no se dan en forma tan racional, pero las campañas de la historia que han seguido este principio (Escipión el Africano en España, Napoleón en Ulm, T. E. Lawrence en las campañas del desierto de la Primera Guerra Mundial) destacan sobre las demás y representan el ideal a seguir.

La guerra no es un reino aparte divorciado del resto de la sociedad. Es un campo eminentemente humano, colmado de lo mejor y lo peor de nuestra naturaleza. La guerra también refleja tendencias sociales. La evolución hacia estrategias menos convencionales, más sucias —guerra de guerrillas, terrorismo—, responde a una evolución similar en la sociedad, donde casi todo se vale.

Las estrategias exitosas en la guerra, ya sea convencional o no convencional, se basan en una psicología imperecedera, y los grandes fracasos militares tienen mucho que enseñarnos sobre la estupidez humana y los límites de la fuerza en cualquier campo. El ideal estratégico en la guerra —ser sumamente racional y guardar el equilibrio emocional, pugnar por vencer con un mínimo de derramamiento de sangre y pérdida de recursos— tiene una aplicación y relevancia infinitas en nuestras batallas diarias.

Imbuidos de los valores de nuestra época, muchos argumentarán que la guerra organizada es inherentemente bárbara, una reliquia del violento pasado del hombre y algo por superar para siempre. Promover las artes de la guerra en el ámbito social, dirán, es interponerse en el camino del progreso y alentar el conflicto y la disensión. ¿No hay ya suficiente de ello en el mundo?

Este argumento es muy seductor, pero no del todo razonable. En la sociedad y el mundo en general siempre habrá individuos más agresivos que nosotros empeñados en lograr lo que quieren a todo trance. Debemos estar alertas y saber defendernos de esas personas. Los valores civilizados no se fomentan si nos vemos obligados a rendirnos a los astutos y los fuertes. De hecho, ser pacifistas de cara a esos lobos es fuente de inagotables tragedias.

El yo es amigo del hombre que se domina por su intermedio; pero para un hombre sin dominio de sí, el yo es como un enemigo de guerra.
BHAGAVAD GITA, INDIA, CIRCA SIGLO I D.C

Mahatma Gandhi, quien elevó la no violencia a gran arma para el cambio social, tuvo una meta muy sencilla en las últimas etapas de su vida: librar a la India de los amos británicos que la habían sometido durante siglos. Los británicos eran hábiles gobernantes. Gandhi comprendió que para que la no violencia surtiera efecto, tenía que ser extremadamente estratégica, lo que exigía mucha reflexión y planeación. Llegó incluso a calificar la no violencia como una nueva forma de guerrear.

Para promover cualquier valor, aun la paz y el pacifismo, se debe estar dispuesto a pelear y perseguir resultados, no sólo la grata y cálida sensación que la expresión de esas ideas puede brindar. Y desde el momento mismo en que se persiguen resultados, se está en el reino de la estrategia. Guerra y estrategia poseen una lógica inexorable: si quieres o deseas algo, tienes que estar dispuesto y en condiciones de luchar por ello.

Otros aducirán que la guerra y la estrategia son principalmente cuestiones que conciernen a los hombres, en particular a los agresivos o pertenecientes a la élite del poder. El estudio de la guerra y la estrategia, dirán, es una actividad masculina, elitista y represiva, un medio de perpetuación del poder. Este argumento es un disparate peligroso. Al principio, la estrategia fue efectivamente exclusiva de unos cuantos selectos: un general, su estado mayor, el rey, un puñado de cortesanos.

A los soldados no se les enseñaba estrategia, porque no les habría ayudado en el campo de batalla. Además, era imprudente armarlos del tipo de conocimientos prácticos que podían servirles para organizar un motín o una rebelión. La era del colonialismo llevó aún más lejos este principio: los pueblos indígenas de las colonias europeas fueron enrolados en los ejércitos occidentales y realizaban gran parte de la labor de vigilancia, pero aun a quienes ascendían a los grados superiores se les privaba rigurosamente de conocimientos de estrategia, considerada demasiado peligrosa para que la aprendieran.

Mantener la estrategia y las artes de la guerra como rama del conocimiento especializado es en realidad hacer el juego a las élites y fuerzas represivas, que gustan de dividir y vencer. Si la estrategia es el arte de obtener resultados, o de poner en práctica ideas, se le debería difundir ampliamente, en particular entre las personas a las que tradicionalmente se ha privado de ella, incluidas las mujeres. En la mitología de casi todas las culturas, los grandes dioses de la guerra son mujeres, como Atenea en la antigua Grecia. La falta de interés de una mujer en la estrategia y la guerra no es biológica sino social, y quizá también política.

En vez de repudiar la propagación de la estrategia y de las virtudes de la guerra racional, o de imaginarlas indignas de nosotros, es preferible aceptar su necesidad. Dominar este arte de las 33 estrategias de la guerra hará más pacífica y productiva tu vida a largo plazo, porque sabrás practicar el juego y ganar sin violencia. Ignorarlo te conduciría a una vida de interminable confusión y derrota.

Aunque es una diosa de la guerra, [a Atenea] no le agrada la batalla, […] sino más bien el arreglo de las disputas y la defensa de la ley por medios pacíficos. No lleva armas en tiempo de paz, y si alguna vez las necesita, se las pide habitualmente a Zeus. Su misericordia es grande. […] Sin embargo, una vez que interviene en la batalla nunca es derrotada, ni siquiera cuando lucha contra Ares mismo, pues domina mejor que él la táctica y la estrategia, y los capitanes prudentes acuden siempre a ella en busca de consejo.
LOS MITOS GRIEGOS, VOL. 1, ROBERT GRAVES, 1955.

Las 33 estrategias de la guerra. Robert Greene
Las 33 estrategias de la guerra. Robert Greene

Los siguientes párrafos que siguen son seis ideales fundamentales de las 33 estrategias de la guerra que deberías perseguir para transformarte en guerrero estratégico en la vida diaria.

Idea 1 de las 36 estrategias de la guerra: Ve las cosas como son, no como tus emociones las colorean.

En la estrategia debes ver tus reacciones emocionales a los hechos como una especie de enfermedad por curar. El temor te hará sobreestimar al enemigo y actuar demasiado a la defensiva. El enojo y la impaciencia te empujarán a acciones precipitadas que reducirán tus opciones. El exceso de confianza, particularmente como resultado del éxito, te obligará a ir demasiado lejos. El amor y el afecto te cegarán ante las insidiosas maniobras de quienes aparentemente están de tu lado. Aun las más sutiles gradaciones de estas emociones podrían colorear tu manera de ver los hechos. El único remedio es estar consciente de que el brote de la emoción es inevitable, notarlo cuando aparezca y compensarlo. Cuando tengas éxito, sé extremadamente precavido. Cuando te enojes, no emprendas ninguna acción. Cuando tengas miedo, recuerda que exagerarás los peligros que enfrentes. La guerra demanda el máximo de realismo, ver las cosas tal como son. Cuanto más puedas limitar o compensar tus reacciones emocionales, más te acercarás a este ideal.

Idea 2 de las 36 estrategias de la guerra: Juzga a la gente por sus actos.

El brillo de la guerra es que ninguna medida de elocuencia o palabrería puede disculpar un fracaso en el campo de batalla. Un general lleva a sus tropas a la derrota, se han perdido vidas, y así es como la historia lo juzgará. Pugna por aplicar esta implacable norma en tu vida diaria, juzgando a la gente por los resultados de sus actos, las acciones que pueden verse y medirse, las maniobras que usó para adquirir poder. Lo que la gente diga de sí misma no importa; dirá lo que sea. Ve lo que ha hecho; los actos no mienten. También puedes aplicar esta lógica a ti mismo. Al analizar una derrota, identifica las cosas que habrías podido hacer de otra manera. La culpa de tus fracasos la tienen tus malas estrategias, no las trampas del contrincante. Eres responsable de lo bueno y malo en tu vida. Como corolario de esto, ve todo lo que hacen los demás como una maniobra estratégica, un intento por conseguir la victoria. Quienes te acusan de desleal, por ejemplo; quienes intentan hacerte sentir culpable y hablan de justicia y moral, tratan de obtener una ventaja en el tablero.

Idea 3 de las 36 estrategias de la guerra: Depende de tus propias armas.

En la búsqueda del éxito en la vida, la gente tiende a depender de cosas que parecen simples y fáciles o que han funcionado antes. Esto podría significar acumular riqueza, recursos, un gran número de aliados o la más reciente tecnología y la ventaja que conlleva. Pero esto es ser materialista y mecánico. La verdadera estrategia es psicológica; cuestión de inteligencia, no de fuerza material. Puedes tomar de ti todo en la vida, y por lo general estará en algún lado. Tu riqueza se evaporará, los más recientes artefactos se volverán passés en forma súbita, tus aliados te abandonarán. Pero si tu mente está armada con el arte de la guerra, no habrá poder que te lo pueda quitar. En medio de una crisis, tu mente hallará su camino a la solución correcta. Tener a la mano estrategias superiores dará a tus maniobras una fuerza irresistible. Como dice Sun-tzu, “nuestra invencibilidad depende de nosotros”.

Idea 4 de las 36 estrategias de la guerra: Venera a Atenea, no a Ares.

En la mitología de la antigua Grecia, el inmortal más inteligente de todos era la diosa Metis. Para impedir que se burlara de él y lo destruyera, Zeus se casó con ella y luego se la tragó entera, con intención de apropiarse de su sabiduría en el proceso. Pero Metis estaba embarazada de la hija de Zeus, la diosa Atenea, quien nació así de la cabeza de éste. Como correspondía a su linaje, fue bendecida con la astucia de Metis y la mentalidad bélica de Zeus. Los griegos la consideraban la diosa de la guerra estratégica, siendo el ingenioso Odiseo su mortal y acólito favorito. Ares era el rey de la guerra en su forma directa y brutal. Los griegos lo despreciaban y adoraban a Atenea, quien siempre combatía con la mayor inteligencia y sutileza. Tus intereses en la guerra no son la violencia, la brutalidad y la pérdida de vidas y recursos, sino la racionalidad y el pragmatismo que ella misma nos impone, así como el ideal de vencer sin derramar sangre. Las figuras del mundo semejantes a Ares son en realidad muy estúpidas y se descarrían fácilmente. Usando la sabiduría de Atenea, tu meta es volver la violencia y agresión de esos sujetos contra ellos mismos, convirtiendo su brutalidad en la causa de su ruina. Como Atenea, anda siempre un paso adelante, para que tus lances sean más indirectos. Tu meta es combinar filosofía y guerra, sabiduría y batalla, en una mezcla invencible.

Contestóle Atenea, la diosa de ojos de lechuza: “¡Diomedes Tidida […]! No temas a Ares ni a ninguno de los inmortales; tanto te voy a ayudar. Ea, endereza los solípedos caballos a Ares el primero, hiérele de cerca y no respetes al furibundo dios, a ese loco voluble. […]”.A su vez, Diomedes, valiente en el combate, atacó a Ares con la broncínea lanza, y Palas Atenea, apuntándola a la ijada del dios, donde el cinturón le ceñía, le hirió. […]
[Ares] llegó en seguida al alto Olimpo […]: se sentó, con el corazón afligido, al lado de Zeus Cronión, mostró la sangre inmortal que manaba de la herida, y suspirando dijo estas aladas palabras: “¡Padre Zeus! ¿No te indignas al presenciar tan atroces hechos? Siempre los dioses hemos padecido males horribles que recíprocamente nos causamos para complacer a los hombres. […]”.
Mirándole con torva faz, respondió Zeus, que amontona las nubes: “¡Inconstante! No te lamentes, sentado junto a mí, pues me eres más odioso que ningún otro de los dioses del Olimpo. Siempre te han gustado las riñas, luchas y peleas, y tienes el espíritu soberbio, que nunca cede, de tu madre Hera, a quien apenas puedo dominar con mis palabras. […] Pero no permitiré que los dolores te atormenten. […]”. Y mandó a Peón que lo curara.[…]
Hera argiva y Atenea alalcomenia regresaron también al palacio del gran Zeus, cuando Telograron hacer cesar en la matanza a Ares, funesto a los mortales.
LA ILÍADA, HOMERO, CIRCA SIGLO IX A.C.

Idea 5 de las 36 estrategias de la guerra: Elévate sobre el campo de batalla.

En la guerra, la estrategia es el arte de dirigir toda las operaciones militares. La táctica es, por su parte, la habilidad de formar al ejército para que combata solo y resuelva las necesidades inmediatas del campo de batalla. En la vida, la mayoría de nosotros somos tácticos, no estrategas. Nos enredamos tanto en nuestros conflictos que sólo podemos pensar en cómo lograr lo que queremos en la batalla que sostenemos en el momento presente. Pensar estratégicamente es difícil y poco natural. Tú podrás creer que eres estratégico, pero es muy probable que seas meramente táctico. Para tener el poder que sólo la estrategia te puede brindar, debes ser capaz de elevarte sobre el campo de batalla, concentrarte en tus objetivos de largo plazo, planear una campaña íntegra y abandonar el modo reactivo en el que tantas batallas en la vida te encierran. Teniendo en mente tus metas generales, te será mucho más fácil decidir cuándo pelear y cuándo retirarte. Eso volverá mucho más sencillas y racionales las decisiones tácticas de la vida diaria. Las personas tácticas son torpes y están fijas en el suelo; los estrategas son ligeros y pueden ver muy lejos.

Idea 6 de las 36 estrategias de la guerra: Espiritualiza tu guerra.

Cada día enfrentas batallas: ésta es la realidad de todas las criaturas en su lucha por sobrevivir. Pero tu mayor batalla es contigo mismo: tus debilidades, tus emociones, tu falta de resolución para llevar las cosas hasta su término. Debes declarar una guerra incesante contra ti. Como guerrero en la vida, acepta el combate y el conflicto como medios para ponerte a prueba, mejorar tus habilidades y aumentar tu valor, experiencia y seguridad en ti mismo. En lugar de reprimir tus dudas y temores, debes eliminarlos, trabar batalla con ellos. Tú quieres más desafíos, y por lo tanto incitas más guerra. Estás forjando el espíritu del guerrero, y sólo la práctica constante te llevará ahí.

Contra la guerra puede decirse: que hace estúpido al vencedor, malicioso al vencido. En favor de la guerra: que al producir esos dos efectos, barbariza, y por lo tanto vuelve más natural; es el invierno o periodo de hibernación de la cultura, del que la humanidad emerge más fuerte para el bien y para el mal.
FRIEDRICH NIETZSCHE, 1844-1900.

Sin la guerra, los seres humanos se estancan en la comodidad y la abundancia y pierden la capacidad de grandes pensamientos y sentimientos, se vuelven cínicos y se hunden en la barbarie.
FYODOR DOSTOYEVSKY, 1821-1881.

Las 33 estrategias de la guerra son una destilación de la perdurable sabiduría contenida en las lecciones y principios de la operación militar. Este libro está destinado a armarte de conocimientos prácticos que te brinden infinitas opciones y ventajas frente a los elusivos guerreros que te atacan en tus batallas diarias.

Cada capítulo de las 33 estrategias de la guerra es una estrategia dirigida a resolver un problema particular con el que te topas a menudo. Tales problemas incluyen luchar con un ejército desmotivado tras de ti; desperdiciar energía peleando en demasiados frentes a la vez; sentirte abrumado por la fricción, la discrepancia entre planes y realidad; meterte en situaciones de las que después no puedes salir. Podrías leer los capítulos que se aplican a un problema particular en un momento dado. Mejor todavía, podrías leer todas las estrategias, asimilarlas y permitir que se conviertan en parte de tu arsenal mental. Aunque tu intención sea evitar una guerra, no sostenerla, muchas de estas estrategias son valiosas para efectos defensivos y para que comprendas qué podría tramar la parte contraria. En cualquier caso, no pretenden ser doctrinas ni fórmulas por repetir, sino apoyos para tu juicio al calor de la batalla, semillas que echen raíces en ti y te ayuden a pensar por ti mismo desarrollando al estratega latente que llevas dentro.

Las 36 estrategias de la guerra proceden de los textos y prácticas de los más grandes generales de la historia (Alejandro Magno, Aníbal, Genghis Khan, Napoleón Bonaparte, el zulú Shaka, William Techumseh Sherman, Erwin Rommel, Vo Nguyen Giap), así como de los mayores estrategas (Sun-tzu, Miyamoto Musashi, Carl von Clausewitz, Ardant du Picq, T. E. Lawrence, el coronel John Boyd). Van de las estrategias básicas de la guerra clásica a las estrategias sucias, no convencionales, de los tiempos modernos. El libro se divide en cinco partes: guerra autodirigida (cómo preparar tu mente y espíritu para la batalla); guerra organizacional (cómo estructurar y motivar a tu ejército); guerra defensiva; guerra ofensiva, y guerra no convencional (sucia). Cada capítulo se ilustra con ejemplos históricos, no sólo de la guerra, sino también de la política (Margaret Thatcher), la cultura (Alfred Hitchcock), los deportes (Muhammad Ali) y los negocios (John D. Rockefeller), lo que confirma la íntima conexión entre lo militar y lo social. Estas estrategias pueden aplicarse a contiendas de cualquier escala: guerra organizada, batallas de negocios, política de un grupo e incluso relaciones personales.

La naturaleza decidió que lo que no puede defenderse solo no sea defendido.
RALPH WALDO EMERSON, 1803-1882.

Finalmente y como compendio de las 33 estrategias de la guerra, señalar que la estrategia es un arte que requiere no sólo una diferente manera de pensar, sino también un enfoque completamente distinto de la vida misma. Con demasiada frecuencia existe un abismo entre nuestras ideas y conocimientos, por un lado, y nuestra experiencia real por el otro. Absorbemos trivialidades e información que ocupan espacio mental pero no nos llevan a ninguna parte. Leemos libros que nos divierten, pero que tienen poca relevancia para nuestra vida diaria. Tenemos elevadas ideas que no ponemos en práctica. También tenemos muchas y muy ricas experiencias que no analizamos lo suficiente, que no nos inspiran ideas, cuyas lecciones ignoramos. La estrategia requiere un constante contacto entre esos dos reinos. Es conocimiento práctico en su mejor expresión. Los hechos de la vida no significan nada si no reflexionas en ellos a profundidad, y las ideas de los libros son chatas si no tienen ninguna aplicación a la vida tal como tú la vives. En la estrategia, toda la vida es un juego en el que tú participas. Este juego es emocionante, pero también requiere profunda y seria atención. Es mucho lo que está en disputa. Lo que sabes debe traducirse en acción, y la acción en conocimiento. En consecuencia, en las 36 estrategias de la guerra la idea central es que la estrategia es un desafío para toda la vida, y fuente de constante placer en la superación de dificultades y la resolución de problemas.

En este mundo en el que se juega con dados cargados, un hombre debe poseer temple de hierro, armadura a prueba de los golpes del destino y armas para abrirse camino contra los demás. La vida es una larga batalla; tenemos que luchar a cada paso; y Voltaire dice muy atinadamente que, si triunfamos, será a punta de espada, y que morimos con las armas en la mano.
—Arthur Schopenhauer, Counsels and Maxims, 1851.

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