Cortesano, manual para medrar en la Corte

Simula, disimula, no ofendas a nadie y de todos desconfía: antiguo consejo para un joven Rey Sol que te servirá para desenvolverte y medrar como cortesano en la Corte en la que todos sobrevivimos.

Desde siempre y en todas las culturas existió siempre un personaje poderoso. Irremediablemente, a su alrededor siempre crecieron las Cortes y el personaje del cortesano .

Cortesano, manual para medrar en la Corte
Cortesano, manual para medrar en la Corte

Nos rodean en el trabajo, en la política, en la religión, en la economía y hasta en la familia. Donde hay un grupo de personas, existirá una lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerá todo tipo de cortesano que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de poder dentro de su Corte. Hoy en día, está mal visto el uso descarado de la fuerza. Es mucho mejor el uso del encanto, la ilusión, el engaño, la seducción y la fina estrategia.

Si sientes dentro de ti que todo esto que te cuento es sólo de aplicación para aristócratas que disfrutan de un etéreo y dorado mundo inasequible para el resto de los mortales, tal vez aún no te hayan contado cómo funciona todo esto. Te guste o no, ya estás metido de lleno en la Corte, ya eres un cortesano y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

Eres astuto, brillante y de mente sutil, pues de lo contrario no estarías leyendo estas líneas. Te felicito, tal vez llegues lejos, seguramente mas lejos que el que esto te relata, aunque no tendría mucho mérito el alcanzarme y menos aún el rebasarme.

Permíteme que te tutee, pues aunque este trato de tú a tú es lo último que practicaría un verdadero cortesano, espero que hablándole a tu inteligencia como si fuera tu confidente consiga hacerte más fácil el captar y madurar estos conocimientos. Lo que aquí vas a ver te podrá ser de gran utilidad para sobrevivir y hasta medrar en este mundo cortesano que tan poco ha cambiado en el fondo y en las formas a pesar del paso del tiempo. Como tu vida se desenvuelve en el aquí y en el ahora, te conviene estudiar el pasado, aplicarte al presente y hacer planes para el futuro, que al parecer es donde dicen que pasarás el resto de tu vida.

En el eterno devenir de la vida y muerte de todas las civilizaciones, muchos acontecimientos han sido permanentes. La agresividad individual y colectiva entre las personas y entre grupos de personas nunca ha menguado, más bien ruge con mayor fuerza. Cuando son muchas las gentes que aspiran a lo mismo y el premio se percibe escaso, el conflicto se torna inevitable. Como citan las Sagradas Escrituras, al ser muchos los llamados y pocos los escogidos, es normal que para ser elegido entres en dura pugna con tus rivales y con los que pudieran ser tus amigos. Y al fin y a la postre, todos se convierten en tus fieros adversarios. Medita que todos estos trabajos y empresas los emprenderás para ser tú el escogido y negar el premio a otros que lo mismo afanan y pretenden. Advierte que lo mismo intentarán hacer contigo tus oponentes.

Estas rivalidades se tornan en ruidosa y dura violencia, tanto social como entre culturas. Pese al loable empeño de profetas, religiosos, filósofos, sabios y demás personajes presuntamente bienintencionados, parece ser que todo este comportamiento es demasiado humano para ser erradicado. De hecho, está vivo y como una bestia se mueve dentro de ti, sólo tienes que tener el valor de mirar en tu lado oscuro.

En resumen, somos violentos y agresivos, el conflicto entre intereses es otra cualidad más de la sociedad y hay bastantes indicios de que este comportamiento no va a mudar a mejor en un futuro inmediato. En todo caso, evolucionará a una mayor intensidad. La violencia y la guerra entre personas permanecen vivas y metamorfoseadas en otras formas igual de peligrosas. Para aportar algo de luz entre tantas tinieblas y evitar la barbarie y el caos, las sociedades han creado unas reglas de conducta: leyes, costumbres, tabúes, normas, religiones, creencias y demás necedades. No te las tomes demasiado en serio. Todo este entramado de estructuras, en el fondo, no difiere en nada al que establecieron las primeras civilizaciones hace mas de cinco mil años. Siguen siendo las mismas reglas, y éstas alcanzaron su máxima expresión en las Cortes de cualquier civilización, ya sea en Asiria, Babilonia, Egipto, Persia, China, Roma, Japón, o los Imperios Azteca, Otomano, Inca, o de cualquier país moderno de la resabiada Europa. De hecho, tanto los llamados países democráticos como cualquier país comunista y aún hasta fundamentalista islámico tienen su Corte y sus cortesanos. Y muy probablemente, estos cortesanos sean intercambiables en el tiempo y en el espacio porque las reglas del juego son las mismas en todo momento, lugar y circunstancia.

Sientes dentro de ti que todo esto que te cuento es sólo de aplicación para aristócratas y para cualquier noble cortesano que disfrutan de un etéreo y dorado mundo inasequible para el resto de las personas. ¡Qué ciego estás si aún no te has percatado de cómo funciona tu sociedad! Estas reglas rigen para todo el mundo, desde el mismo Rey hasta el más descolorido mendigo, pues donde hay un grupo de personas, invariablemente resonará el fragor de la lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerán los cortesanos que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de ese poder dentro de su Corte. Incluso se dice que algunos animales sociales como lobos, elefantes y simios tienen algo parecido a una Corte. Los seres humanos somos mucho más animales de lo que te imaginas.

Tengo confianza en tu capacidad y cualidades como futuro cortesano, pero espabila, otros competidores ya te llevan ventaja. Tal vez demasiada. Es hora de que cambies todo esto.

Bienvenido a la Corte sin fin.

Precio: 8 US$

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